Reacción que se ahoga

Quintero tuvo un regreso y debut clave con el Mérida

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Cuando Ricardo Valiño decidió arriesgar el todo por el todo para ir en busca de la victoria, muchos pensaron que los Venados de Mérida estaban perdidos, porque en los movimientos se había ido su motor en el medio campo: Juan Carlos Mosqueda.

Sin embargo, al paso de los minutos, la decisión del técnico argentino no fue nada errada, porque si bien se fue “El More” en su lugar entró el seleccionado nacional panameño Alberto Quintero, quien a pesar de tener tres meses de no jugar por una fractura, enseñó que su calidad es mucha y será de ayuda en el futuro.

Y es que con la entrada del “Negrito”, los astados se vieron más peligrosos en la delantera, no sólo porque filtró buenos pases a Daniel Neculman, Henry Martín y Elial Strahman, sino que bajó por las pelotas, se quitó enemigos y cuando se necesitó, sacó la velocidad para llevarse al rival.

El 1-0 de Jesús Padilla, a los 50 minutos, hizo que Valiño arriesgue, cambie sus sistema, al poner sólo tres defensa y atacar más.

A los 73 minutos llegó el empate, cuando el argentino Strahman sacó un zurdazo que se incrustó en la portería de Diego Tapia, quien tuvo intervenciones más que importantes, claves para que las Ballenas Galeana sigan vivas en su lucha por no regresar a la Segunda División.

Los ataques insistentes de la oncena cierva se mantuvieron, y fue cuando apareció en escena, a los 80 minutos, el yucateco Freddy Martín, quien se encontró un balón en las afueras del área y sin pensarlo sacó un derechazo que le permitió el 2-1.

Con diez minutos en el reloj, era lógico que las Ballenas se irían con todo, y así sucedió, y aunque el técnico argentino trató de fortalecer su defensa al bajar a Freddy, y por momento hasta Henry, al final el esquema netamente defensivo les cobró la factura, porque en una jugada en el área, Rodrigo Noya trató de evitar el ingreso de un rival, pero la pelota le pegó en la mano y Eduardo Galván no dudó en marcar el penal, discutido por todo el estadio, sobre todo, porque lo cobró en tiempo de compensación.

Landín, el líder de las Ballenas, tomó la pelota y no defraudó a su directiva ni a su técnico Enrique López Zarza, un viejo conocido de la afición yucateca, que disfrutó la anotación.

Lo malo para el árbitro Galván, quien fue duramente apretado por ambos equipos, ya que vino de más a menos en su actuación, fue cuando se “olvidó” que había castigado a los morelenses con un minuto de compensación, por hacer tiempo, y pitó sin tomarlo en cuenta.

Apenas se escuchó el silbatazo final, los astados reclamaron, e incluso el preparador físico Martín Paciullo se metió al campo y de inmediato el silbante decidió dar el minuto, pero ni eso ayudó a que los ciervos logren la victoria, que ahora los tiene más cerca de la eliminación que de la calificación, pues su pase ya no dependen de ellos.- Hérbert O. Martínez Fuente

Aunque tardó en reflejarse en las tribunas, pues la mayoría de la gente llegó después del silbatazo inicial, al final la afición hizo una entrada de 3,297 personas con boleto pagado. La realidad es que hubo cerca de 5,000 en el Estadio Carlos Iturralde Rivero.




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