Al descenso y sin cobrar

Al descenso y sin cobrar

MÉXICO, D.F. (SUN). Angustia dentro y fuera del lienzo verde. Fueron poco más de tres meses en los que los futbolistas del Atlante, no sólo se preocuparon por la amenaza de un descenso, hoy consumado… También a causa de la falta de pagos.

Una fuente allegada a la directiva de los Potros de Hierro reveló a EL UNIVERSAL una serie de irregularidades que, poco a poco, minó la mentalidad y espíritu de todo el plantel.

A los hombres dirigidos por Pablo Marini se les adeuda, al menos, un mes de salario, versión confirmada por algunos jugadores, quienes solicitaron el anonimato por protección.

“No estamos al corriente. Se nos debe un mes, pero no tengo duda de que se pagará”, comparte un elemento azulgrana.

Aunado a los sueldos, también hubo problemas para saldar los incentivos monetarios ofrecidos por algunas victorias.

Cuando comenzó el Clausura 2014, el Atlas era el principal adversario del Atlante en la batalla por no perder la categoría. La cúpula azulgrana prometió una recompensa especial si se superaba a los Rojinegros en el choque directo, efectuado el 18 de enero en el estadio Jalisco.

Una anotación del ecuatoriano Narciso Mina otorgó la victoria (1-0) al plantel que anteayer descendió, mas el premio fue pagado varias semanas después… y en parcialidades.

“Ha habido atrasos, a veces de una quincena… Quizá dos”, revela otro futbolista de los Potros de Hierro. “La intención siempre ha sido pagarnos, pero en ocasiones eso pasa en los clubes”.

Los problemas económicos enfrentados por el Atlante han sido frecuentes. Alejandro Burillo, propietario del club, dejó de invertir importantes cantidades económicas desde hace varios años, por lo que se recurrió a la venta de sus principales figuras, como Federico Vilar, Sebastián González, Gabriel Rey, Christian Bermúdez, Moisés Muñoz y Esteban Paredes, para obtener recursos que sostuvieran los gastos de operación.

Uno de los principales “clientes” de los sureños fue el América, al que vendió en paquete al Hobbit Bermúdez, Osvaldo Martínez y Muñoz en, por lo menos, 12 millones de dólares.

Además de no contar con la solidez de una empresa fuerte como respaldo financiero, el que sus partidos sean transmitidos por televisión restringida impidió que la institución obtuviera ingresos mayores, lo que sí sucede en los equipos que tienen convenios con Televisa y TV Azteca.

Para hacerse de capital, José Antonio García, presidente ejecutivo de los azulgrana, ingresó la nómina del equipo en fondos de inversión bancarios, cuyos intereses le permiten cubrir los salarios, aunque no siempre a tiempo.

Otra medida fue pedir a los patrocinadores del equipo dinero por adelantado.

La falta de recursos, así como un proyecto firme, con claridad y respaldo, provocaron divisiones en el grupo que llevaron al conocido desenlace: el Atlante es hoy un equipo de la Liga de Ascenso… Y lo peor es que, de un día para otro, la franquicia se devaluó de manera dramática. De 25 millones de dólares pasó a unos 5 millones, con salarios adeudados a sus futbolistas. — Jorge Guzmán Torres, Héctor Alfonso Morales y Daniel Blumrosen Juárez




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