Valdés, al meta del mejor equipo de la historia, no le gustan las despedidas

Valdés, al meta del mejor equipo de la historia, no le gustan las despedidas

BARCELONA (EFE).- Víctor Valdés, el mejor portero de la historia del Barcelona, dice adiós y la noticia hace año y medio que es de sobra conocida- Ginés Carvajal, su representante, y José Manuel Valdés, su padre, se lo dijeron a Andoni Zubizarreta una tarde de enero de 2013, y ya no hubo vuelta atrás.

Víctor Valdés ni siquiera se sentó a negociar la renovación con el club en el que se crió y se hizo profesional. Quería cambiar de aires, buscarse la vida en otro lado y ni se planteó seguir. El meta de L’Hospitalet es así, tan obstinado que, cuando toma una decisión, no hay nadie que le frene.

Tampoco ha querido despedirse de la afición, con la que ha mantenido un relación difícil durante estos doce años, ni recibir el homenaje que, como Carles Puyol, le había ofrecido el club.

Mientras sus compañeros se jugarán el título el próximo sábado, Valdés estará en Alemania, iniciando la segunda etapa de la recuperación de su grave lesión de rodilla. Fuera de los focos, eludiendo cualquier clase de protagonismo y volviendo a dar que hablar, como casi siempre, por su particular manera de relacionarse con el mundo que le rodea y el club que le paga.

Sus renovaciones nunca fueron fáciles. En la temporada 2008-09 ya tuvo un pie fuera del Barça, que tuvo que rascarse el bolsillo para frenar la marcha del meta catalán, que acababa de ganar el triplete con Guardiola y reclamaba un contrato acorde a su hoja de servicios, que ya era importante.

Valdés, el único junto a Antoni Ramallets en ganar cinco Trofeos Zamora, el hombre que superó a Miguel Reina como el portero de la historia del Barcelona que ha estado más minutos sin encajar un gol (895), siempre ha ido contracorriente.

Siempre ha creído que merecía más, que nadie como él ha sabido aguantar la presión que supone sentarse en esa silla eléctrica que ha ejecutado a muchos guardametas de primer nivel, incapaces de entender lo que supone ser portero en el Camp Nou.

Valdés lo supo desde el principio, sabía que le llegarían poco, que casi nunca sería el héroe del partido, que debía aprender a jugar con los pies, a escuchar los pitos de su propia afición y ganar sus duelos en el uno contra uno. Que, sobre todo, tenía que revelarse contra la adversidad y levantarse inmediatamente después de cada error, de cada crítica, fundada o no.

Por eso, en la temporada 2002-03, la de su debut en el primer equipo, estuvo tres días desaparecido después de que Van Gaal no solo no le relegara de nuevo a la suplencia en favor del argentino Roberto Bonano, sino que decidiera bajarlo de nuevo al Barça B.

Quizá porque hay pocos lugares en el mundo en los que exista más presión que en la portería del Barça, Víctor ha sido capaz de publicar un libro en el que da algunas claves para poder soportarla. Porque, si el mejor Barcelona de la historia acababa en Messi, también empezaba por Valdés.

Su leyenda en Can Barça empezó a forjarse partir de la final de Champions contra el Arsenal en Saint Denis en 2006 y, hasta hoy no ha parado de crecer. No está mal para un niño que ni siquiera quería ser portero y que se planteó la retirada más de una vez antes de dar el salto definitivo y tocar la gloria.

Víctor ni siquiera se rindió cuando, viviendo a la sombra de Iker Casillas, el yerno que toda suegra le gustaría tener, parecía condenado a ser un portero de club, pues se le negaba la pan y la gloria con la selección española, alegando que su pinta de ‘macarra’ y su fuerte carácter podían alterar la estabilidad de la ‘Roja’.

Otro prejuicio que el guardameta catalán, tan profesional dentro de un vestuario como arisco fuera de él, acabó derribando por insistencia hasta el punto de que, antes de su grave lesión de rodilla, el debate sobre si tenía que ser él titular y no Casillas en el Mundial de Brasil estaba más vivo que nunca.

Al mejor meta de la historia del Barcelona nadie lo echa. Ha decidido irse él. Un privilegio reservado a unos pocos. Si encima dejas el club de tu vida después de ganar tres Ligas de Campeones, dos Mundiales de Clubes, dos Supercopas de Europa, seis Ligas, dos Copas del Rey y seis Supercopas de España, te conviertes en un auténtico mito- en el portero del mejor equipo de la historia.

Y eso ya nadie lo puede cambiar. Ni siquiera Víctor, empeñado en irse a su manera, sin despedirse, de forma precipitada y por la puerta de atrás.- Ginés Muñoz




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