Mkhitaryan y Aubameyang, la clase media que sostiene al Dortmund

 

Juan José Lahuerta

MADRID (EFE).- Cuando el Borussia Dortmund salte el miércoles al césped del Bernabéu para enfrentarse al Real Madrid en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, lo hará sin siete de los jugadores que el pasado curso eliminaron al conjunto blanco en semifinales.

La columna vertebral del cuadro alemán no es la misma y nombres como Aubameyang y Mkhitaryan sonarán extraños por la megafonía del estadio madridista.

Atrás quedaron los de Mario Götze, ahora en el Bayern de Múnich, Robert Lewandowski, sancionado para el primer encuentro, o Ilkay Gundogan, Neven Subotic, Marcel Schmelzer, Sven Bender y Jukab Blaszczykowski, todos lesionados e inhabilitados por ello para jugar contra los hombres de Carlo Ancelotti.

Son las ausencias con las que tendrá que lidiar el entrenador del Dortmund, Jurgen Klopp, que dirige un equipo distinto al de la temporada pasada y con el que asustó por Europa hasta plantarse en una final que perdió con el Bayern de Múnich de Jupp Heynckes.

Dos de sus piezas más importantes desaparecieron al finalizar la campaña pasada. Una, se fue buscando nuevos retos. Fue el caso de Götze, que hizo las maletas para irse al Bayern de Pep Guardiola. La otra, imprescindible, dejó un hueco complicado de salvar en el centro del campo. La lesión de Gundogan, con una hernia discal, obligó al Borussia Dortmund a emplearse a fondo en el mercado para encontrar un recambio. Para él y para Götze.

Manuel Friedrich, Sokratis Papastathopoulos, Milos Jojic, Henrikh Mkhitaryan y Emerick Aubameyang llegaron en verano con la misión de apuntalar a un equipo que se desprendió de diez hombres. De los nuevos, dos han logrado llamar la atención en un bloque renovado que extrañará al público del Bernabéu.

El primero, Henrij Mkhitaryan, costó cerca de 27 millones de euros en la que ha sido hasta ahora la operación más costosa del Dortmund en toda su historia. Sin embargo, de momento parece que le ha salido rentable.

El centrocampista armenio se desarrolló futbolísticamente en el Pyunik de su país, desde donde dio el salto a la Liga de Ucrania. Allí jugó en el Metalurg Donetsk y en el Shakhtar Donetsk, su último equipo antes de cambiar de aires hacia la Bundesliga. En sus tres anteriores clubes, disputó 236 partidos y marcó 96 goles, una cifra muy respetable para un jugador de su posición.

Ahora, con 25 años, se encuentra en el mejor momento de su carrera. Es una figura en su país, que llegó a dar alguna sorpresa en la fase de clasificación para el Mundial de Brasil, y en el Dortmund se ha ganado el respeto de Klopp. Mkhitaryan posee visión de juego, maneja perfectamente las dos piernas y es un buen relevo para el ausente Gundogan.

Se ha adaptado perfectamente a su nuevo equipo. En las tres competiciones, Liga de Campeones, Bundesliga y Copa de Alemania, suma nueve tantos en 36 partidos. No son los mismos números que le dieron a conocer en el Shakhtar, pero para ser su primera temporada en Alemania ha cumplido con creces.

También lo ha hecho el gabonés Aubameyang, un trotamundos del fútbol que salió de su país hacia el Milan. En el club italiano no tuvo suerte y fue cedido a la Liga francesa en varias ocasiones hasta que despuntó en el Saint Ettienne.

Es el futbolista más rápido del mundo, el Usain Bolt de los campos de fútbol, capaz de recorrer los primeros treinta metros de los cien con los mismos tiempos que el atleta jamaicano el día que batió el récord del mundo de la distancia. Pero eso no es todo. Desde su posición, la banda derecha, atesora gol, y mucho, como demuestran los 16 que lleva esta temporada en partidos oficiales.

Potente, rápido, con habilidad y visión, no llega a ser lo que fue Götze para el Dortmund, pero se ha convertido en un recambio que será muy peligroso para Marcelo, probablemente el encargado de cubrirle durante el partido.

Tanto Mkhitaryan como Aubameyang llegaron sin hacer mucho ruido a un club que dicen que se encuentra en horas bajas. El año pasado, a estas alturas, habían perdido la Liga en favor del Bayern, como lo ha hecho ahora, aunque una jornada antes. También seguía vivo en cuartos de la Liga de Campeones y un año después está en la misma ronda de la competición.

En la Copa de Alemania fue eliminado en los cuartos de final, mientras que este curso ya está en semifinales, ronda en la que se verá las caras con el Wolfsburgo. Dicen que el Dortmund está mal, pero sigue vivo como hace un año. No está muerto y parte de culpa la tiene la nueva clase media del equipo, Mkhitaryan y Aubameyang, dos nombres con presente y con mucho futuro.




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