Lisboa, una ciudad experimentada en finales europeas

 

Adrián Espallargas

LISBOA (EFE).- Lisboa acogerá el próximo sábado un inédito Real Madrid-Atlético, la sexta gran final continental de fútbol que recibe en el último medio siglo, entre las que destacó la de la Eurocopa del 2004, la Copa de Europa de 1967, la de la Copa de la UEFA del 2005 o la de la extinta Recopa del 1992.

El Estadio de La Luz del Benfica, escenario del duelo madrileño de Liga de Campeones, ya recibió tres -dos el antiguo y uno el nuevo-, una el Estadio José Alvalade del Sporting de Lisboa y otra en el Estadio Nacional do Jamor, hoy en día sede de las finales de la Copa de Portugal en las afueras de la ciudad.

El primer gran torneo que se disputó en la capital portuguesa fue la final de la Copa de Europa de 1967, que enfrentó al Celtic de Glasgow de Escocia y al Inter de Milán italiano, una exitosa escuadra dirigida por el argentino Helenio Herrera.

Era la duodécima edición de la Copa de Europa y el escenario fue el estadio Nacional do Jamor, situado en Oeiras, en las afueras de Lisboa, y construido en 1944 durante la época del régimen de António de Oliveira Salazar.

Ante la presencia de 45.000 espectadores, el Celtic venció por 2-1 en un encuentro el que los once jugadores alineados por cada equipo eran del mismo país.

Tuvieron que pasar casi veinte años hasta que Lisboa volviera a ser la sede de una final de un torneo europeo.

Fue en 1983 cuando el Benfica llegó a la final de la Copa de la UEFA, hoy conocida como Liga Europa, y enfrente tenía al siempre correoso Anderlecht de Bélgica.

La final de esta competición se disputaba entonces a doble partido y en el encuentro de ida los belgas se habían impuesto por 1-0 a unas “águilas” dirigidas por el sueco Sven-Goran Eriksson.

Al Benfica sólo le valía ganar por dos goles de diferencia en el segundo partido y, por ello, en el antiguo estadio Da Luz esperaban 80.000 aficionados encarnados ansiosos por ver a su equipo alzarse con un nuevo trofeo europeo.

Pero la profecía del húngaro Béla Guttmann pesó más y el partido terminó en empate 1-1. El trofeo se marchó a tierras belgas.

A Lisboa sólo le faltaba ser sede del que durante muchos años fue considerado como la segunda competición continental más importante- la desaparecida Recopa de Europa.

En 1992 el Werder Bremen de Alemania y el A.S. Mónaco, dirigido entonces por Arsene Wenger, se vieron las caras en la final de este torneo.

En el equipo del Principado despuntaban jóvenes que pocos años después se convertirían en campeones del mundo como Youri Djorkaeff, Liliam Thuram, Emmanuel Petit y el futuro primer ganador del Balón de Oro africano, el liberiano George Weah.

Contra todo pronóstico, los alemanes dieron la campanada al vencer al Mónaco por 2-0.

Fue el primer título europeo para el Werder, un equipo que estaba dirigido por un hombre cuyo destino había quedado ligado al del estadio Da Luz y al de Portugal, el alemán Otto Rehhagel.

El año 2004 fue el gran momento futbolístico del país luso. El Oporto acababa de proclamarse campeón de la Champions por segunda vez en su historia y ese verano Portugal organizó su primera Eurocopa.

Portugal contaba además con un equipo repleto de estrellas de la talla de Luis Figo, el luso brasileño Deco, Rui Costa y un jovencísimo Cristiano Ronaldo, por lo que el país sentía que era su momento para hacer algo grande a nivel de selecciones.

El equipo de “las quinas”, jaleado por los hinchas locales y dirigido por el brasileño Luiz Filipe Scolari, realizó un gran campeonato, después de apear a España, Inglaterra y Holanda y llegó a la final del torneo que se disputaba en un renovado estadio Da Luz.

Su rival en la final era Grecia, un pétreo equipo de corte defensivo que ya había doblegado a los portugueses en el encuentro inaugural.

Otto Rehhagel era el técnico de los helenos y volvía a competir en Da Luz por alzarse con un torneo europeo.

En el minuto 57, el remodelado La Luz enmudeció en uno de sus momentos más trágicos.

Angelos Charisteas, un jugador de poderoso juego aéreo, mandó el balón dentro de la portería de Portugal con un fuerte remate de cabeza tras un córner.

Los griegos dieron el “maracanazo” y arrebataron a Portugal el sueño de conquistar su primer título con la selección absoluta.

Un año después los aficionados del Sporting de Lisboa tuvieron la oportunidad de resarcirse del mal sabor de boca que les dejó la final contra Grecia con la posibilidad de ganar la final de la Copa de la UEFA en su estadio.

El verdiblanco José Alvalade, que también había sido remodelado para la Euro, fue el escenario de una nueva decepción para un equipo portugués que disputa una final en casa.

El Sporting se batió contra el CSKA de Moscú y a pesar de adelantarse en el marcador en la primera parte, los “leones” fueron barridos por los rusos en la segunda mitad.

El resultado fue de 3-1 para los moscovitas, por lo que continuó la mala fortuna sobre los combinados portugueses que juegan finales en Lisboa. De tres finales disputadas en la capital, perdió las tres (Benfica, selección portuguesa y Sporting).

Pero este año la Liga de Campeones no verá a un equipo luso alzarse con el máximo torneo continental, sino que será, por primera vez, un conjunto de una misma ciudad el que se erigirá como rey del fútbol europeo.

Ahora sólo queda por decidir si la ‘Orejona’ se estrenará en la ribera del Manzanares o si pondrá rumbo al paseo de la Castellana por décima ocasión.




Volver arriba