Di María: el Ángel que reanimó a la selección argentina

 

Lucía Santiago Loira

MADRID (EFE).- Con un gol y tres asistencias, Ángel Di María se reivindicó tras su controvertida salida del Real Madrid con destino al Manchester United y brindó a Gerardo ‘Tata’ Martino un debut soñado al frente de la selección argentina, que vengó en Düsseldorf la final del Mundial perdida ante Alemania en Maracaná, donde el ‘Fideo’ no pudo estar por lesión.

Todavía heridos por el recuerdo de una derrota que les “acompañará siempre”, como reconoció tras el choque el barcelonista Javier Mascherano -capitán en Düsseldorf ante la ausencia de Leo Messi, lesionado-, los 23 integrantes del combinado albiceleste se entregaron a Di María, omnipresente en el esquema del sustituto de Alejandro Sabella.

“Tengo la tranquilidad de que hoy jugó para nosotros porque también me ha tocado sufrirlo”, explicó el exentrenador del Barcelona en alusión a la actuación del entonces jugador del Real Madrid en la final de la Copa del Rey del pasado año, en la que el conjunto dirigido por el italiano Carlo Ancelotti venció por 2-1.

“Di María es un futbolista que tiene mucho compromiso por la causa, con su selección. Y lo que uno empieza a lamentar es por qué no estuvo en la final (del Mundial de Brasil)”, apuntó el nuevo seleccionador argentino.

La Albiceleste anheló entonces la entrega, la velocidad, el oficio y la capacidad de desborde de un futbolista que resultó decisivo en las finales de la Copa del Rey de 2011 y 2013 -en las que el Real Madrid doblegó al Barcelona- y en el definitivo encuentro de la pasada Liga de Campeones, al conducir el esférico hasta la cabeza del galés Gareth Bale en la jugada del 2-1.

Di María, requerido por Ancelotti como centrocampista más que como extremo, se ganó en esos y otros compromisos los elogios de sus compañeros y de la prensa internacional. También de sus rivales.

No en vano, el entrenador argentino del Atlético de Madrid, Diego Pablo ‘Cholo’ Simeone, definió al futbolista rosarino, de 26 años, como “el mejor jugador del Real Madrid” tras la ida de la Supercopa de España. “Di María es el más desequilibrante de mitad de cancha y eso permite que todos los demás jueguen bien”, abundó.

“Yo dije que estaba entre los cinco o los diez mejores, pero no sé si junto diez como él”, rectificó en rueda de prensa ‘Tata’ Martino, quien sólo reconoce a su compatriota Leo Messi y al portugués Cristiano Ronaldo en un eslabón superior a Di María.

“Está Leo, que es de otro planeta, y después vienen él y Cristiano”, convino Lucas Biglia, también destacado en el triunfo (4-2) sobre Alemania. “Porque Di María no está dentro de los mejores quince del mundo, sino entre los tres mejores”, añadió el centrocampista del Lazio italiano.

Precisamente, el ‘apagón’ de Leo Messi en los últimos partidos del pasado Mundial de Brasil coincidió con la ausencia por lesión de Di María, cómplice del cuatro veces Balón de Oro en los tres partidos de la fase de grupos y en el encuentro de octavos de final, saldados con cuatro goles del máximo goleador de la historia del Barcelona.

Gonzalo Higuaín reivindicó su protagonismo al anotar el tanto de la victoria (1-0) sobre Bélgica en cuartos de final, pero ni el delantero del Nápoles, ni Sergio ‘Kun’ Agüero ni Rodrigo Palacio lograron reactivar al capitán de la albiceleste.

También melancólico de su mejor versión, el Manchester United confió su resurrección al talento de Ángel Di María, por quien el club inglés desembolsó 75 millones de euros, una adquisición récord en la ‘Premier League’.

Contribuir al éxito de la escuadra dirigida por el holandés Louis van Gaal es ahora el reto del jugador argentino, quien deberá acelerar su adaptación al fútbol británico para corregir, junto al delantero colombiano Radamel Falcao, el discreto arranque del Manchester United, ilusionado con la llegada del ’7′ argentino.

Así, y mientras Old Trafford reserva los aplausos para Di María, la afición del Real Madrid se cuestiona la idoneidad de su venta.

Sin el argentino, el vigente campeón de la Liga de Campeones vagó desdibujado por el estadio Vicente Calderón, donde la plantilla blanca dejó escapar la Supercopa de España, y por Anoeta, testigo de la primera derrota liguera del Real Madrid.




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