Debuta el equipo Papa Francisco en Argentina

LUJAN, Argentina (AP).- Con cierto ingenio literario para el desahogo verbal, un hincha en la tribuna cantó feliz: “Árbitro, querido, te queremos como amigo”, mientras alzaba un ramo de olivo en el debut del equipo de fútbol Papa Francisco, que terminó con un empate y cuatro expulsados.

El tratado de paz lo impuso José Casimiro, mientras en la cancha abundaba la pierna fuerte y el árbitro mostró cuatro veces la tarjeta roja, dos de ellas a jugadores de Papa Francisco, equipo fundado hace seis meses en homenaje al Sumo Pontífice y que el sábado igualó 2-2 ante Trefules por una liga menor de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). “En verdad yo soy hincha de River, pero hoy vengo a alentar a los dos equipos por igual; soy amante del buen fútbol y de la no violencia”, destacó Casimiro, de 35 años, uno de varios espectadores con ramos de olivo en tribunas pacíficas, en las que no había bombos ni flautas y ni siquiera alguna bandera de apoyo.

Lejos de la violencia de las barras bravas que suelen asolar las canchas argentinas, el minúsculo grupo de “Barras santas” que rodeaba a Casimiro formaba parte de unas 150 personas y dos perros que paseaban por allí. Todos fueron testigos del debut de Papa Francisco en un campo municipal de Luján, 60 kilómetros al oeste de la capital argentina. “Nuestro lema es nada de barras bravas, ni violencia, ni insultos”, dijo el presidente de Papa Francisco, Jorge Ramírez, de 26 años y que trabaja como vigilante privado, mientras los perros ladraban, nubes negras presagian lluvia y el viento soplaba en remolino, levantando papeles que poco antes saludaron a los equipos.

Entre goles y expulsados, Ramírez habló al borde de esa cancha desde donde se podían divisar las cúpulas de la Basílica de Luján, lugar preferido por cientos de miles de creyentes que se dirigen en peregrinación cada mes de octubre, y que el propio Jorge Bergoglio dirigió numerosos años como Arzobispo de Buenos Aires. “El Santo del sur”, como se apoda al equipo, participa de la liga regional de Luján, una especie de sexta división del fútbol argentino de la que forman parte 17 conjuntos.

Los cuatro primeros seguirán adelante para medirse con ganadores de otras ligas equivalentes a fin de ascender a un nivel superior, y varios de ellos en un par de años hasta podrían codearse con Boca Juniors, River Plate y San Lorenzo, equipo este último del cual es hincha el papa.

No había ni curas, ni monjas, ni obispos en el debut de Papa Francisco, cuyos jugadores lucían una casaca con los colores de la bandera de la Ciudad del Vaticano: blanca con rayas amarillas y negras. Como curiosidad, Trefules jugó con camiseta roja, el color con el que se identifica al diablo.

Con el partido empatado 1-1, y entre un par de expulsiones, Trefules desniveló al promediar el segundo tiempo con un gol de penal de David Hengen, quien de inmediato vio la tarjeta roja _ya tenía una amarilla_ porque tras convertir el gol casi se sacó la camiseta original y mostró otra que tenía debajo con la inscripción “Dios Te Ama”. “No me pueden expulsar por esto”, se quejó de inmediato Hengen, quien de todos modos se fue tranquilo de la cancha en ese partido que sobre la hora igualó el club papal con un golazo de tijera de Nicolás Guillén. El partido fue áspero pero no se escucharon insultos, aunque por lo bajo quizás pudo haberlos habido. “Va a estar complicado insultar, pero el papa es argentino y nos va a saber entender”, destacó el centrocampista del equipo papal Fabián Gaddi, de 24 años.

El club, que además tiene un equipo de voleibol, carece de estadio y la idea de su fundación nació en el comedor de la casa de su flamante presidente Ramírez, en un barrio de clase media de San Francisco Solano, unos 20 kilómetros al sur de Buenos Aires.

La sede del club funciona en ese mismo comedor. Una docena de amigos pretendían crear un club de fútbol y bautizarlo como Real Buenos Aires, por su admiración al Real Madrid español, pero finalmente prevaleció la idea de rendir homenaje al papa Francisco. “Si hay una posibilidad de que pueda viajar, si logro que el papa me reciba y contarle todo lo que podemos lograr en mi barrio, sería un sueño”, señaló Ramírez. “El papa nos dijo que hagamos lío y entiendo que en mi caso es hacer un club para ayudar a mis vecinos”.

El club tiene 47 socios, el número 1 en forma simbólica el Santo Padre, y según Ramírez hay muchos interesados en asociarse, pero cuestiones legales y operativas por ahora lo impiden.

El plantel de 37 jugadores del Papa Francisco es semiprofesional; cada uno de ellos cobra el equivalente a 90 dólares mensuales de viáticos y su técnico es Horacio Acosta, un defensor que fue campeón con Boca Juniors en 1992 cuando lo dirigía el actual técnico de Uruguay, Oscar Tabarez. Mientras 11 jugadores “papales” se dieron el gusto de quizás entrar en la historia por salir como titulares, en el banco quedaron otros futbolistas sin ingresar, dos de ellos acostumbrados a recortar barbas y embellecer cabelleras. “Espero algún día poder ir al Vaticano y cortarle el pelo al papa”, dijo el centrocampista Jeremías Barreto, de 21 años y de profesión peluquero. “Ese también es mi sueño”, agregó cerca suyo Maxi Cañete, zaguero central de 22 años, mientras ambos se cambiaban antes de entrar en la cancha y con The Associated Press en el vestuario. “Aunque yo creo que al papa le quedaría bien un corte bien al ras, porque tiene poquito pelo”, agregó Cañete, haciendo también gala de su profesión, ya que con Barreto son colegas dentro y fuera de la cancha.



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