Cristiano Ronaldo, un ganador insaciable de oro

Cristiano Ronaldo, un ganador insaciable de oro

 

Roberto Morales

MADRID (EFE).- Cristiano Ronaldo (Funchal -Madeira-, 05/02/1985) ve premiada con la conquista de su segundo ‘Balón de Oro’ su continua progresión, la de un futbolista insaciable que logró un nuevo récord personal de goles en 2013 (69) y es líder del Real Madrid y referente de la selección portuguesa.

Considerado junto al recientemente desaparecido Eusébio da Silva Ferreira como el futbolista más importante de la historia de Portugal, Cristiano Ronaldo no tiene techo en el Real Madrid, en el que aterrizó tras ganar todo con el Manchester United. Cumplía un sueño de infancia y ya es leyenda viva del madridismo.

Nacido en la isla de Madeira el 5 de febrero de 1985 en un entorno muy humilde, la vida de Cristiano es la de un niño nacido para triunfar en el mundo del fútbol, con unas condiciones innatas.

Pero es un jugador que se ha hecho a sí mismo con su profesionalidad y pasión por el entrenamiento. Nunca es suficiente para Ronaldo, un ejemplo para todos sus compañeros en la entrega diaria en cada entrenamiento y el trabajo extra que completa sumado a una cuidada alimentación y más horas de descanso.

Cristiano comenzó a experimentar con el fútbol profesional con tan solo 17 años. Su talento en el Nacional no pasó inadvertido para el Sporting de Lisboa, que lo fichó tras superar una exigente prueba de tres días. Era el primer reto superado de una larga lista que se marca él mismo. Insaciable, siempre quiere más.

Se trasladó a la capital portuguesa para comenzar a escribir su leyenda siendo un niño, asesorado por tutores que le orientaban en sus estudios, psicólogos que le ayudaban en su etapa de adolescencia y médicos que vigilaban su crecimiento físico.

En octubre de 2001, sin ser aún mayor de edad, fue titular por primera vez en la Superliga portuguesa dejando una gran sensación. Era su primera temporada en la elite y ya saboreaba el éxito. Fue campeón de la competición portuguesa en el curso 2001-2002.

Pasó de ser referente del Sporting de Lisboa, cuna de Luis Figo o de Joao Pinto, a fichar por el Manchester United, una operación en la que mucho tuvo que ver el irlandés Roy Keane, por entonces capitán de los ‘diablos rojos’. Equipos como el Juventus italiano le deseaban, pero su destino fue Inglaterra, donde Sir Alex Ferguson se convirtió en su padre deportivo.

Fascinado por su velocidad en la inauguración del estadio José Alvalade para la Eurocopa de 2004, Ferguson dio la orden de fichar a ese joven jugador que se marchaba de todos sus rivales. Por 17,5 millones de euros el Manchester United encontró al sustituto de David Beckham. El icono del equipo ponía rumbo al Real Madrid, pero Old Trafford pasó a admirar a un nuevo héroe.

En su estreno firmó un ‘hat-trick’ ante el Bolton Wanderers en el ‘teatro de los sueños’. Rápido llegó su debut como internacional absoluto portugués. Sentó al que era indiscutible hasta su irrupción, Simao Sabrosa, y los goles de Cristiano llevaron a su selección a la final de la Eurocopa de Portugal en 2004, en la que, junto a Wayne Rooney, fue una de las grandes estrellas del torneo. Esa derrota ante Grecia le dejó una espina que aún tiene clavada por culpa de España, su verdugo en los últimos grandes campeonatos.

Instalado en la elite, los méritos de Cristiano, siempre referente, le han dado numerosos títulos de equipo e individuales. A los reconocimientos de su adolescencia -jugador del año y jugador joven del año concedidos por la Asociación de Futbolistas Profesionales (PFA) y asociación de periodistas deportivos en Reino Unido-, fue añadiendo tres ‘Premier’, dos Copas de la Liga, una Copa, una Community Shield, una Liga de Campeones y un Mundial de Clubes.

Tras su etapa exitosa en Manchester, Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, rubricó su fichaje. Un nuevo ‘galáctico’ que superaba en expectación a los míticos Ronaldo Nazario, Luis Figo o el mismísimo Beckham. El Bernabéu se llenó para la presentación del fichaje más caro de la historia del fútbol (94 millones de euros) y desde entonces disfruta de un jugador siempre hambriento que da todo por su equipo.

En 2009 comenzó a labrar una leyenda de blanco con números inigualables, sus mejores registros como goleador. Le sitúan a la altura goleadora de mitos como Paco Gento, Puskas, Raúl González y Alfredo Di Stéfano. Le han bastado cuatro temporadas y media para conseguirlo y tras su peleada renovación tendrá tiempo hasta 2018 para construir un techo inalcanzable.

Devorador de récords es el madridista que menos partidos necesitó, 92, para alcanzar el centenar de goles en la Liga española, el primer futbolista en la historia de la Liga que consiguió marcar a todos los equipos a los que se enfrentó en una temporada o el único que marcó en seis ‘clásicos’ consecutivos en Barcelona

Sus números nunca dejaron de crecer. De sus 33 goles en 35 partidos de su primera campaña, pasó a 53 en 54 en su segundo año, 60 en 55 en la tercera y los que le acaban dando su segundo ‘Balón de Oro’- 69 dianas repartidas entre las 33 de Liga, once en Liga de Campeones, seis en Copa del Rey y nueve con Portugal. 231 tantos con el Real Madrid en 222 partidos.

Su predicamento fue creciendo hasta que encontró lo que tanto demandaba. El apoyo total del club, técnicos y compañeros. Un cántico de una afición rendida a sus goles y liderazgo. El hábitat perfecto para seguir batiendo récords de otro mundo. Le conducen a su segundo ‘Balón de Oro’. El insaciable Cristiano ya quiere más.

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