La conexión mexicana de Denver en el Super Bowl

La conexión mexicana de Denver en el Super Bowl

NUEVA JERSEY (AP).— Como artimaña para confundir a los contrincantes, Manny Ramírez confiesa que en algunas ocasiones durante los partidos ha articulado frases en español con Louis Vásquez, su compañero en la línea ofensiva de los Broncos de Denver.

Los dos guardianes de Peyton Manning son estrechos amigos, se conocen desde su época universitaria en Texas Tech y comparten ascendencia mexicana.

“A veces los hacemos, pero lo mejor es evitarlo”, dijo Ramírez sobre hablar en español. “Sabemos que tampoco nos entienden los de nuestra propia línea, es más que nada para bromear con ellos”.

Dejando a un lado los subterfugios con el idioma, Ramírez y Vásquez son los abanderados de México en el Super Bowl del domingo, en el que los Broncos se miden a los Seahawks de Seattle.

Ramírez juega como centro, esencialmente bajo las órdenes directas de un quarterback que es una leyenda viviente. Vásquez juega como escolta en el ala derecha de la formación ofensiva.

Pero esta no es la primera dupla de jugadores de origen mexicano que disputa el campeonato de la NFL como integrantes de la línea ofensiva.

Anthony Muñoz y Max Montoya lo hicieron con los Bengals de Cincinnati en las ediciones del Super Bowl en 1982 y 1989, perdiendo en ambas ocasiones ante los 49ers de San Francisco.

El martes, en el extravagante día de prensa del Super Bowl, los dos se sacaron fotos con la bandera de México y plasmaron su orgullo por ser los estandartes hispanos en el partido.

“Fue algo que veníamos hablando durante la temporada. Este era nuestro objetivo, llegar a este partido y ahora nada más ganar el domingo”, declaró Ramírez en español. “Sabemos que en nuestra cultura no están viendo como ejemplos”.

“Esto es algo extraordinario para los dos y es una sensación única”, añadió Vásquez, quien esta temporada fue seleccionado por primera vez para el Pro Bowl. “Es una oportunidad de demostrar que la puerta está abierta en la NFL, que los hispanos podemos destacarnos en este deporte”.

Ramírez, de 30 años, es el más extrovertido y locuaz de los dos. Ramírez, cuatro años menor, es de una personalidad tímida. Su amistad se remonta a la época universitaria en Texas Tech, donde fueron compañeros de habitación. Ambos crecieron en Texas. Los padres de Ramírez son inmigrantes mexicanos, mientras que la madre de Vásquez nació en México y su papá nació y creció en Texas.

Se reencontraron en mismo equipo esta temporada en Denver, luego que Vásquez se fue de San Diego y firmó como agente libre con los Broncos. Ramírez llegó a Denver en 2011 procedente de Detroit.

“Somos como dos hermanos”, relató Ramírez. El número de jugadores de origen hispano en la NFL es escaso, 25 dentro de un universo de casi 1.700, según cifras de la liga. Vásquez cree un motivo de que el número se tan bajo es la percepción de que el jugador hispano no es alto en estatura.

“Los hispanos no son altos, ahí están mis padres”, señaló Vásquez. “Dirían que muchos creen que hay un requisito de tamaño y peso, peor no lo hay. Ahí tiene a jugadores como Wes Walker que es un receptor; y no tiene nada de alto. Creo que hace eso tiene mucho que ver, pero ahora nos pueden ver a mí, a Manny y a otros más en la NFL y puedan darse cuenta que es posible”.




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