Knowshon Moreno, en su casa para el Super Bowl

JERSEY CITY, Nueva Jersey, EE.UU. (AP).— Knowshon Moreno aún aprecia las llamadas telefónicas y mensajes de texto de su entrenador en la escuela secundaria.

Después de todo, mantener ese contacto es lo que ha permitido que el running back de los Broncos de Denver supere situaciones difíciles y también celebre magníficos momentos desde que se graduó en la secundaria Middletown South High de Nueva Jersey. De vuelta donde creció, el jugador de origen puertorriqueño se prepara esta semana para el partido de fútbol americano de su carrera.

Y, como siempre, tendrá que prestarle atención a Steve Antonucci.

Desde el momento en que se graduó de la secundaria le dije que no me importaba si seguía jugando”, señaló Antonucci, quien ganó tres títulos estatales con Moreno batiendo récords. “Le dije: `Siempre. Soy más que tu entrenador. Soy tu amigo“’.

Moreno, quien vivió en albergues y apartamentos con su padre en su infancia, tenía 11 años cuando se mudó a la localidad de Belford en Nueva Jersey con su abuela materna Mildred McQueen. Ella se encargó de criarlo.

Para cuando ingresó a la secundaria, Moreno había pasado por más adversidades que muchos adultos. La suya es una sufrida trayectoria que se refleja previo a cada partido, usualmente a la hora del himno nacional, usualmente con lágrimas, lo cual se convirtió en un tema de discusión cuando las cámaras de televisión le captaron llorando previo a un juego el mes pasado.

“Es lo que me hizo ser la persona que soy hoy en día”, dijo Moreno. “Haber aprendido de mis experiencias, de vivir en refugios y cosas como esas que forman parte de la vida. Todos pasamos por diversas cosas. Lo que importa es saber responder y encontrar lo positivo en lo negativo”.

“Creo que lo he hecho bien”. Moreno se graduó como el líder del estado en touchdowns (128) y anotación (782 puntos), estableciéndose como una de las grandes promesas del fútbol americano.

Lo siguiente fue una brillante carrera en la Universidad de Georgia, donde acumuló 2.734 yardas y 30 touchdowns en dos temporadas.

Fue la primera selección de Denver en el draft de 2009, en el 12do turno. Fue considerado como el mejor running back disponible ese año.

Pero sus primeros pasos en el profesionalismo fueron marcados por muchos obstáculos, incluyendo lesiones, un arresto por conducir ebrio y malos partidos. Propenso a ceder el balón más de la cuenta, perdió su condición de titular la pasada temporada y estuvo sin jugar un par de meses.

Moreno se prometió a sí mismo que no desperdiciaría una segunda oportunidad, si es que la recibía.

“Uno comete errores y eso trae consecuencias”, dijo Moreno. “Tenía que mejorar. Mi función no era jugar los domingos. El miércoles era mi domingo. El jueves era mi domingo cuando estaba con el equipo de práctica para que la defensa fuera mejor”.

Esta temporada volvió a jugar los domingos, al recuperar la confianza del entrenador John Fox y convertirse en una de las principales piezas del andamiaje ofensivo que lidera Peyton Manning. Moreno alcanzó hitos personales con 1.030 yardas y 10 touchdowns, además de atrapar 60 pases para 548 yardas.

“Me siento a gusto con el número 27 a mi lado”, dijo Manning. “Ha pasado por tantas cosas en su vida, en su carrera como futbolista. Hizo lo correcto y estoy contento que tenga esta oportunidad de poder disputar su primer Super Bowl”.

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