Entre puños y recuerdos

Olvidan por un día los golpes y las quebradoras

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Los luchadores lucieron sus inseparables máscaras en la fiesta por el "Día del boxeador y luchador", lo que dio colorido a la tradicional reunión, que cumple 24 años A la izquierda, Naciff "Chato" Castillo en la clásica pose de boxeador. Abajo, Juan Herrera (izquierda) recibe un premio del sorteo


Los boxeadores y luchadores yucatecos se olvidaron por un rato de golpes y llaves para disfrutar en grande durante la celebración de su día en compañía de amigos y familiares, ayer en el Sindicato del Ayuntamiento, en donde reinó un gran ambiente de camaradería.

La fiesta por el “Día del boxeador y luchador”, que cumple 24 años de realizarse en Mérida, permitió ver a los invitados en un ambiente familiar y de esparcimiento, muy lejos de los golpes y las quebradoras, en el caso de los luchadores, que abundan en su arriesgada profesión.

También fue ocasión de ver juntas a distintas generaciones, y mejor ejemplo de ello fue la presencia de figuras como Naciff “Chato” Castillo -hijo del ex campeón mundial yucateco Freddie Castillo y quien acaba de ganar su último combate- al lado de históricos como Fernando “Candelita” Várguez, René Castillo, José Medina o Juan Herrera. Entre otros, también asistieron Luis Ruiz Lizarraga, Guillermo Puga y Luis Enrique Keb (“Baby Luis”), que también hicieron época en el boxeo yucateco.

El ambiente de camaradería que se vivió en la fiesta por el “Día del boxeador y luchador” fue evidente. Para muchos fue oportunidad para fortalecer lazos de amistad, como cuando se vio el afectuoso saludo entre Guillermo Puga y su ex mánager Alberto Casanova.

Entrevistado, éste último, quien le gusta definirse como aficionado del boxeo antes que entrenador, consideró que la disciplina es la llave del triunfo en los encordados. De otra forma todo esfuerzo por entrenar será inútil.

Casanova opinó que el boxeo ha ganado popularidad entre los jóvenes en años recientes, “gracias a la televisión”, y cada vez es común que éstos se animen a practicarlo, a pesar de que “es más difícil recibir golpes que patear una pelota”.

Los invitados fueron agasajados con cerveza, refrescos, botanas y tacos de cochinita. No faltó la música guapachosa para bailar.

Algunos se llevaron a casa un obsequio como parte de la rifa que ofreció la Comisión de Box y Lucha Libre de Mérida. “Esto es poco para lo que ustedes nos ofrecen”, dijo durante un discurso Santiago Basto Mejía, su presidente. Al final, se declaró “empate”, pues enmascarados y púgiles desfilaron por igual a la hora de recoger los premios.- Marcos Aguilar Gorocica




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