Emoción, drama y fiesta

El encierro hizo la diferencia ayer en la Plaza Mérida

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Los Forcados Hidalguenses realizaron tres bravías pegas, pero igual recibieron sendas palizas al intentar enfrentar al encierro de cinco toros de "El Jaguey", que presentó toros de verdad en la Plaza Mérida
El público, que casi llenó la Plaza de Toros Mérida, exigió las orejas en todo momento, pero el juez Ulises Zapata no las concedió
Arriba, Gaston Santos, quien mostró su técnica y entrega sobre el ruedo, y abajo, Jorge Hernández Gárate, quien tuvo sus complicaciones
Ayer Emiliano Gamero tuvo suerte en una caída de su caballo


Salieron ayer seis toros de respetabilísima presencia al ruedo de la Plaza Mérida. Casi una decena de los protagonistas terminaron lesionados y unos 4,000 espectadores se fueron, literal, “toreando” tras una corrida en la que no hubo triunfadores, pero si emoción y drama en todo momento.

Para abrir el calendario, no estuvo mal. Los rejoneadores Jorge Hernández Gárate, Gastón Santos y Emiliano Gamero brindaron una entregada labor, pero, cada quien con sus complicaciones, se fueron sin premios.

A los aficionados yucatecos les importó poco el que no se dieran orejas.

Aplaudieron en grande a los Forcados Hidalguenses, que realizaron tres pegas espectaculares. Pero varios de sus integrantes se fueron severamente golpeados, víctimas de la dureza del encierro de cinco toros de “El Jaguey”, que debutó con una corrida muy seria, exigente. Cuando el toro es toro, cuidado.

Al sexto, por ejemplo, Gamero, tras una caída de resultados “suaves” que pudieron ser graves, no quiso ver al astado, que tenía mucha fuerza y pedía guerra.

Hubo triunfos de esos que se disfrutan en grande, pero que no siempre se esperan o son reconocidos. Digámoslo así con Germán Rodríguez, un modesto novillero colombiano que ayer actuó de sobresaliente. Toreó como nunca, bien y con público, que le celebró en gran forma sus quites, temerarios, artísticos. Logró en 5 participaciones lo que no había conseguido desde que llegó al país.

Y los Forcados Hidalguenses… Se llevaron la primera tarde del año.

Ellos siempre pagan con sangre su osadía de ponerse en la cara del toro. Salieron sumamente golpeados, varios de ellos, pero ese es parte del triunfo oculto que siempre se llevan.

Carlos Torreblanca, veterano subalterno, fue otro de los que llegaron a la enfermería. Menuda paliza que le dieron, con una patada en el rostro incluida. Se salvó de cosas mucho peores.

Para destacar, el arrojo de un electrizante Gamero, cuya conexión con el público fue algo emotivo. Gastón y su toreo limpio, clásico, y el deleite del público, que, en corrida festiva, tuvieron un abanico de opciones para disfrutar en el ruedo.

Hubo toros de verdad

Los toros… Los toros tuvieron el empuje que siempre se espera. Fueron el motor que mantuvo encendida la primera tarde del año en una corrida muy especial dentro del calendario taurino en Yucatán.-

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