Una historia de pundonor

Iván Ramírez no se rinde y sigue superándose

El deseo de superación, aunado al talento personal, le abrieron a Iván Ramírez una oportunidad en la Universidad Marista de combinar el estudio y el judo, un tándem que lo llevó a la Universíada Nacional, justa en la que, por segunda ocasión, se convirtió en campeón.

Iván es un joven yucateco que nunca ha dejado de soñar, de apostarle a lo que siente y de aprovechar las oportunidades que el destino pone en su vida, según la Conade, que le realizó la entrevista. Es precisamente esa filosofía la que le han permitido ser exitoso.

Todo comenzó hace cuatro años y medio, cuando parecía que su vida cambiaría de rumbo y tendría que abandonar a su familia y amigos para explorar nuevos horizontes, un programa por el que apostó la Universidad Marista, encaminado a apoyar a deportistas de escasos recursos y situación de pobreza, le abrió las puertas para continuar con su preparación.

El joven de 24 años fue beneficiado con una beca deportiva para que pudiera combinar la práctica del judo y cursar la licenciatura en Diseño de Interiores.

“El judo me abrió puertas para estudiar una licenciatura. En ese entonces no había becas deportivas, yo pensé en migrar de Yucatán e irme para Sonora buscando una oportunidad para poder estudiar porque no tenía dinero, pero me llamaron de la Universidad Marista y me dijeron que me apoyarían con la beca y ahí fue que comenzó mi historia”.

Programa de primera

El programa, que en principio dio sostén a sólo dos deportistas, ahora cuenta con seis, cinco hombres y una mujer.

“Solo era un compañero en la categoría de 90 kilogramos y yo, me dieron la beca al 100 por ciento, ellos le apostaron al deporte y a mí, estoy muy agradecido con ellos y con el rector, Miguel Baquedano”, comentó Iván.

Iván, quien al terminar su etapa como deportista de Olimpiada Nacional no contaba con los suficientes medios para costear sus estudios, encontró en el programa la oportunidad “dorada” para continuar con su preparación y así poder ayudar a sus padres.

“El proyecto se enfocó a los deportistas de alto rendimiento en el Estado con altas proyecciones, las autoridades fueron al IDEY para saber cuáles eran los deportistas con problemas económicos, me escogieron y fue así como ahora estoy aquí”, comentó.

Le cambió la vida

“Ese tipo de iniciativas le pueden cambiar la vida a muchos jóvenes, como lo hicieron con la mía”, enfatizó el jóven, quien gracias al apoyo será el primer miembro de su familia en terminar una licenciatura.

Ramírez Medel, manifestó que con esta oportunidad busca contribuir para que la calidad de vida de sus padres sea mejor.”Mi papá siempre me dijo que tenía que ser el mejor, tengo un compromiso moral con él y con las personas que me han apoyado, mis padres siempre han dado todo para que nada me falte, mi carrera es muy costosa y ellos también en lo que pueden me ayudan, hoy en día es una presión en las familias el tema de educación para sus hijos. Ellos hicieron de todo para formarme así que espero me alcance la vida para devolverle a mis padres lo que han hecho por mí”.

Iván agradeció a sus padres los consejos brindados y que lo hayan puesto en el camino del judo, ya que antes ocupaba su tiempo en mirar televisión y comer, lo que le originó un serio problema de sobrepeso.

“Mi papá me dijo que hiciera deporte, pero yo no quería hacer nada y me enojé con él, hoy le doy muchas gracias a esa visión y consejo”, destacó.

Iván, quien meses atrás sufrió una luxación, respondió a la confianza con otra medalla de oro, la segunda que obtiene en cuatro participaciones.

“Mi papá me dijo que tenía que ser el mejor, tengo un compromiso moral con él y con las personas que me han apoyado”

Iván Ramírez

Medallista de oro en la Universíada




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