Se necesitan hambre y deseo

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El campeón mundial de tae kwon do Uriel Adriano, con metas
Aunque no parezca, la disciplina y la constancia no son lo único necesario para que un deportista destaque en la actualidad.
Al menos eso piensa Uriel Adriano, campeón del mundo de tae kwon do, en la categoría de menos de 80 kilogramos, que estuvo en Mérida como invitado en el Campeonato Primavera del domingo pasado. Y no es que piense que estas dos cosas no son necesarias, al contrario, son primordiales, aunque para que alguien se meta realmente a la élite, se necesita “hambre” de triunfo.
“Se necesita constancia y disciplina para ser campeón, pero no hay que olvidar que es necesario tener hambre para resaltar de los demás”, comentó el también Premio Nacional del Deporte en 2013.
Adriano sabe que el tae kwon do le ha dado muchas alegrías al país, pues considera que México es potencia en el área y por eso, siente que no hay que cambiarle nada en el presente.
“Como va en el presente (el tae kwon do) va muy bien, va para cosas muy grandes, hay mucha escuela atrás y gente que está entrenando muy fuerte para poder llegar a lo que he logrado y hasta un poco más, y lo que yo pueda hacer quiero que sea una meta para los demás”, comentó el artemarcialista.
Una ilusión, una meta
Participar en unos Juegos Olímpicos es el mayor logro para cualquier deportista, y Adriano, —quien si fuera año olímpico ya tendría su pase asegurado— tiene la ilusión de participar en Río 2016, pero no quiere que se quede solamente en el deseo.
“Espero no nada más tener la ilusión, sino llegar a los Juegos Olímpicos con el apoyo de la federación, pues esa es la meta de todo taekwondoín”, comentó.
El tapatío no tiene empacho en decir que unos de sus mayores ejemplos son los hermanos Salazar, Óscar e Iridia y que además el momento cumbre en su carrera fue en 2013.
“El mejor momento que he pasado como taekwondoín fue en el Campeonato del Mundo en Puebla. Fue impresionante estar en tu casa, ganar, ver ondear la bandera de tu país y cantar el himno nacional”, enfatizó, además de comentar que Guillermo Pérez, medallista de oro en Pekín 2008 lo ha aconsejado y ayudado siempre.
El futuro para Uriel es promisorio, pues tiene un compromiso grande en puerta, y como todo atleta quiere llegar a lo más alto.
“Me estoy preparando para un Grand Prix en China, es uno de los torneos más fuertes y espero llegar ahí con la mejor de las actitudes y la mejor posición física”, culminó el campeón mexicano.— Miguel A. Calderón López.

 




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