El estudio de finales rinde frutos

Edwin Góngora, campeón de ajedrez de segunda fuerza

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Yael Cauich Hernández, de apenas cuatro años, escucha atento las instrucciones de su entrenador, el maestro Silvestre Chan. El niño es quizá el ajedrecista de menor edad en Yucatán
Duelo fratricida entre las hermanas Carol e Indira Pérez Moo
Edwin Góngora Valdés, izquierda, el monarca, frente al subcampeón, Francisco Martín Pérez


La persistencia en el estudio, sobre todo de finales, como recomendaba el Gran Maestro Carlos Torre Repetto, le rindió opimos frutos el pasado fin de semana a Edwin Góngora Valdés, quien se coronó invicto en el torneo de ajedrez de segunda fuerza que se realizó en Plaza Diamante.

En la milenaria disciplina, se sabe, no se juega bien por casualidad, así que en la coronación de Edwin, quien venció a sus cinco adversarios,  no tuvo cabida el azar. Fue producto de la constancia y el tesón en el análisis cotidiano de partidas y en el entrenamiento que realiza en la sede del evento, también conocida como “La casa del ajedrez” (calle 62 x 63), donde  a diario se dan cita decenas de gladiadores del tablero.

El nuevo monarca de segunda fuerza batió a reconocidos jugadores, como Arturo Mezeta Caballero y los entrenadores Raúl Enrique Gil Ching y Francisco Martín Pérez, el subcampeón, con quien sostuvo tórrido, dramático combate en la quinta y última ronda.

Sus tres rivales mencionados alcanzaron cuatro puntos, lo mismo que Gabriel Puerto Rodríguez y Níger Aarón Martín Ku, quienes se repartieron los lugares del segundo al sexto. Otra víctima del campeón fue el cubano Lester Ariel Díaz Torres, en franco ascenso.

Entre un total de medio centenar de competidores, Góngora Valdés fue el único que mantuvo la aureola de imbatible, y eso que había adversarios temibles, como los ya nombrados y Francisco Castillo Galera, de Progreso.

Seis viejos lobos del tablero que militan en la tercera edad jugaron con entusiasmo y tres de ellos conquistaron a tres victorias por piocha: Enrique de la Garza López, Javier Lino Chacón Ramos y René Trinidad Martínez Castilla. Eduardo Rubén Rosado Pacheco quedó con 2.5 y los octogenarios Rafael Ramos Espínola y Efraín Contreras y Falcón terminaron con dos unidades.

Con la misma enjundia que los veteranos, un nutrido contingente infantil jugó al tú por tú con cuanto rival les pusieron enfrente, pese a que algunos de los chiquillos apenas se inician en las competencias.  Entre ellos se cuentan Ángel Candila Tuyub, Jesús Virgilio y Juan Enrique Ayala Gaspar y las hermanas Carol e Indira Pérez Moo.

Estas últimas, quienes en la cuarta ronda se enfrentaron entre sí, fueron seleccionadas por el siempre avispado “Flussito” para hacer con él la jugada inaugural. La más pequeña, Carol, tuvo incluso que usar una silla para alcanzar el peón rey con que hizo el simbólico lance.

Otros dos chiquitines ya con buena experiencia pese a su corta edad hicieron sudar la gota gorda a más de un fuerte rival. A sus ocho años, Paul Rosales Campos jugó en la quinta y última ronda en la segunda mesa, donde perdió con Gil Ching, pero antes ya había derrotado, por segunda ocasión consecutiva, a Víctor Manuel Noh Calderón. El niño quedó en séptimo lugar con 3.5 puntos.

Daniela María Mukul Aldana, de siete años, conquistó tres unidades y quedó en undécimo sitio, por delante de varios jugadores muy experimentados. Nada extraño si se tiene en cuenta que la pequeña conquistó hace unas semanas, en Villahermosa, Tabasco, el sitio de honor en la categoría Sub 8 del Campeonato Nacional Abierto.

Hablando de niños, el ojo clínico de “Flussito” hizo un descubrimiento quizá trascendental. En un receso de las rondas, en una mesa apartada, el maestro Silvestre Chan, un apasionado difusor del juego ciencia y entrenador de la escuela “Serapio Rendón”, le daba unas lecciones a un pequeño que no paraba de sonreír mientras movía los trebejos.

Se trataba de un pequeño de apenas cuatro años de edad, Yael Cauich Hernández, hermano menor de Ángel Saúl, uno de los participantes. Para evaluar al chiquillo, el simpático peón recién coronado hizo más tarde algunos movimientos frente al niño en un juego de ajedrez grande en el que se hizo la movida inaugural. “Flussito” quedó gratamente impresionado por la habilidad del pequeño. Más tarde pidió contactarlo para hacer frente a él la movida inicial del próximo torneo en “La casa del ajedrez”.




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