El arte de las máscaras

Colores y diseños se combinan para luchadores y coleccionistas

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Una parte fundamental de la lucha libre mexicana son las máscaras. Pero ¿de dónde salen..?

En Yucatán existen varios maquiladores que se dedican a la creación de máscaras de lucha libre.

Uno de ellos es don Alonso Uicab Canul, un aficionado que soñó con ser luchador profesional, pero la falta de dinero y tiempo lo llevaron por otro camino.

Uicab Canul, oriundo de Acanceh, desde muy joven es sastre de profesión. Su admiración por el Santo lo entusiasmó a pensar que algún día podría realizar una copia de su máscara. Así es como confeccionó su primera “tapa”, la del “Enmascarado de Plata” y luego fue perfeccionando la técnica con otros diseños diferentes.

Actualmente don Alonso lleva casi 20 años fabricando no sólo máscaras, también equipos completos de muchos de los luchadores yucatecos.

“Ellos vienen y me dan sus ideas y yo les sugiero qué colores se verían mejor y el diseño, así vamos armando el equipo”, explicó.

Otro mascarero del agrado es Eterno, luchador local, que asegura ya haber confeccionado más de 400 “tapas” para sus compañeros y aficionados.

Más que un disfraz

Uno pensaría que las máscaras que usan los luchadores son parte de cualquier disfraz. Sin embargo, las “capuchas” que protegen el anonimato de los pancracistas son profesionales.

Las máscaras de lucha libre se clasifican en profesionales, semifiprofesionales, y amateurs.

¿Qué debe tener una máscara para ser profesional?

Las profesionales son las que por lo regular utilizan los luchadores. Se caracterizan por tener en su interior unas cintas que unen las cuatro piezas de la misma. También en su interior llevan un forro extra, de otra tela diferente, que le da más dureza. Siempre en su interior, las máscaras llevan una tela costurada en las orillas de la boca y los ojos, la cual sirve para absorber el sudor.

Una máscara profesional puede costar de 500 a 5,000 pesos. Los coleccionistas le agregan un valor monetario extra si la máscara fue utilizada por el luchador en alguna función y si está autografiada.

Las máscaras semiprofesionales también las utilizan muchos gladiadores, pero en su mayoría son para vender a los aficionados. Estas “tapas”, a diferencia de las profesionales, no cuentan con forro extra, ni cintas reforzadas, ni dobles costuras. Por lo regular son de telas delgadas, como licras, fáciles de romper (por el contrincante para hacer mas entretenida la lucha). Este tipo de máscaras tienen un costo de 200 a 500 pesos.

Finalmente, las máscaras amateurs son las que los aficionados suelen comprar en tiendas de disfraces, y cuestan de 30 a 150 pesos.- Gonzalo Enrique Sandoval García

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