Deportistas y mamás

La difícil misión de ser madre y deportista de alto rendimiento

Cualquier mujer puede ser deportista. Pero no cualquiera puede presumir de ser deportista y tener, además, que criar a un hijo.

En una época en la que las damas son cada vez más importantes en el deporte, en presencia, respaldo y dirección, muchas son las atletas que combinan sus habilidades en los escenarios con la dura misión de ser mamás.

A veces convertirse en mamá no suele ser algo esperado. En otras, esa circunstancia incluso pone fin a brillantes trayectorias de manera muy anticipada.

Pero, insistimos, cada vez son más mujeres en este complicado papel.

Hoy es Diez de Mayo y decidimos brindar un homenaje a las madres deportistas. Reunimos a cuatro damas yucatecas que combinan esas circunstancias.

La corredora de fondo Alondra Cupul, la pesista tekaxeña Yaritza Pool y la boxeadora Gloria Franco ya saben lo que es tener un bebé en brazos y cuidarlo. Otra, la saltadora Rita Rosado, está a un tris de estrenarse como mamá: en los próximos días debe llegar al mundo la hija de la campeona centroamericana de longitud.

¿Cómo hacerle para llevar a buen término y combinar el deporte con las labores de una madre de familia?

“Cansa… Definitivamente es otra cosa, pero a Dios gracias mi hijo va bien. Fue un regalo de Dios el que haya llegado”, señala la contadora pública, una asidua atleta, que semana a semana está en el asfalto buscando ganar carreras. Pablo Daniel, su retoño, es una de las razones de vida actual de la también jugadora de baloncesto con las Jaguarcitas de la Uady.

Rita Rosado disfrutaba de las mieles de su triunfo el año pasado en el Campeonato Centroamericano cuando supo que estaba embarazada. De inicio, fue algo así como un “shock”, pero a la vez, la saltadora lo consideró como una bendición y ahora, en el octavo mes de gestación, está disfrutando como nunca.

“No tienes idea de lo maravilloso que se siente. No he tenido problemas y me he sentido bien. Ahora que veo a estas muchachas como madres (las deportistas invitadas), más ansío que llegue mi hija. Y claro, espero verle aquí apoyándome, será mi razón de vida”, cuenta Rita, estudiante de Derecho en la Universidad Marista.

Alondra y Rita se ven comúnmente en el Estadio Salvador Alvarado, escenario de sus entrenamientos. La primera afirma que espera seguir siendo atleta y que su hijo sea también un deportista, aunque preferiría que sea basquetbolista.

Las dos disfrutan ser madres, conocedoras de las dificultades que conlleva esa circunstancia. Y consideran, así lo reiteran, que todo esfuerzo merece la pena, lo mismo en el deporte que en la casa, cuidando a un hijo, Alondra, y esperando a la cigüeña, Rita.- Gaspar Silveira Malaver /Hérbert Martínez Fuente

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