Arleth Flores: bala de oro

Vibrante éxito en Xalapa y primer título yucateco

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Arriba, Arleth Flores Ávila junto al marcador que señala la distancia que logró con la bala, y abajo, durante la premiación ayer en Xalapa


XALAPA, Veracruz (Por Hérbert O. Martínez Fuente, enviado del Diario).- Las lágrimas reflejaban que las cosas no estaban saliendo bien, pero al final de la prueba de lanzamiento de bala, cuando se anunció que era la campeona de la categoría Sub 16 de la Olimpíada Nacional, entonces el rostro de Arleth Flores Ávila se iluminó y apareció una sonrisa.

Con apenas un año de entrenar en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Yucatán, la competidora de 14 años, siempre seria, hizo buenos los pronósticos, ya que con una marca de 13.31 metros se agenció un primer lugar que se esperaba que gane, ya que llegó con la mejor marca nacional (13.20 metros), después de los diferentes selectivos.

Fue una prueba dominada por las peninsulares, pues a Arleth le siguieron la quintanarroense Verónica Beutelspacher, con 13.30 metros, y la campechana Esmeralda Narváez, con 12.21 m.

La competencia fue complicada porque en los tres primeros lanzamientos la yucateca se vio irregular, apenas con un 12.07 metros, lo que la calificó a la final en tercer lugar.

Era evidente el rostro de enojo y las lágrimas en los ojos de Arleth. Su entrenador, el cubano Narciso Bowe, y el sicólogo Wílliam Martín trataban de tranquilizarla.

Y, en el cuarto lanzamiento, Arleth realizó un tiro con buena altura y distancia, que midió 13.31 metros, y de inmediato vino el salto y el aplauso de alegría, porque había superado se mejor marca, y sin darse cuenta también había ganado.

En sus dos últimos lanzamientos, las lágrimas y cara de tensión no la dejaban, incluso al finalizar la prueba. Su rostro cambió cuando el juez anunció su nombre y dijo que había ganado.

¿Por qué llorabas durante la prueba?

“Estaba muy nerviosa, no quería que nadie me gane. No sabía cómo iba, pero no quería que mis rivales sumen centímetros”, expresó ante el reportero del Diario.

Para Arleth, la medalla de oro le representa un año de entrenamiento intenso (cuatro horas diarias, en dos sesiones, de lunes a sábado).

“Esta medalla se la prometí a muchas personas, entre ellas mi madre (Evelyn Ávila) y a mis amigos del CARD”, agregó la campeona.

Aunque esta fue su primera Olimpíada, ya había ido a Juegos Escolares, en los que había ganado, pero ahora todo es diferente. “Antes de estar en la bala, corría en 100 metros, pero nunca me gustó”, dijo, y por ello desde hace un año está en el CARD “y he entrenado fuerte”.

Vecina de la colonia El Porvenir, se siente orgullosa de que sus padres estén luchando para sacarla adelante, a pesar de las difíciles condiciones económicas por las que atraviesan. Arleth llegó al CARD gracias a Grissell Ordaz, directora de Alto Rendimiento del IDEY, quien le consiguió una pequeña beca que “me permite tener para mis camiones”. Quizá ahora todo mejore para ella.



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