Alarde de concentración: cuatro expertos juegan ajedrez a la ciega

 

 

En la foto, en la mesa de la izquierda el MI Juan Carlos Obregón Rivero se enfrenta a Ermes Espinosa Veloz; a la derecha, el MI Ramón Huerta Sorís juega contra el monarca estatal Gonzalo Navarrete Méndez

En la foto, en la mesa de la izquierda el MI Juan Carlos Obregón Rivero se enfrenta a Ermes Espinosa Veloz; a la derecha, el MI Ramón Huerta Sorís juega contra el monarca estatal Gonzalo Navarrete Méndez

“¿Y estos qué hacen?”, pregunta asombrado un joven que pasó junto a dos mesas en las que cuatro expertos ajedrecistas, sentados en parejas, uno frente al otro, decían por turnos y  en voz baja algunas pocas palabras, que incluían cifras, y oprimían un reloj para adoptar de nuevo una mirada perdida en la abstracción.

“Hacen un alarde de concentración mental: juegan  ajedrez a la ciega”, responde uno de los pocos observadores en un corredor de Plaza Diamante, que por un par de horas apaga la música de fondo para ayudar a la concentración de la cuarteta.

El último día del calendario pasado, por la mañana, tuvo lugar en “La casa del ajedrez” un evento sin precedente en el juego ciencia de Yucatán y quizá de México entero. Dos maestros internacionales, un maestro FIDE y un maestro nacional jugaron un cuadrangular en el que ninguno podía ver ni las piezas ni el tablero.

Tres de los participantes habían jugado días antes en el “Carlos Torre”, el MI cubano Juan Carlos Obregón Rivero (2519 de ratting), su compatriota Ermes Espinosa Veloz (2464) y el monarca estatal por cuarta vez, Gonzalo Alberto Navarrete Méndez (2257). El otro era el maestro internacional Ramón Antonio Huerta Sorís (2300), director técnico de la Escuela de Desarrollo y Alto Rendimiento de Ajedrez de Yucatán y el Sureste (Edarays).

Fue precisamente a petición de Huerta Sorís, prolífico escritor de libros del juego ciencia, quien propuso la competencia, en la que no hubo más recompensa que la satisfacción de ser un protagonista de algo inédito en estos lugares.

Eso de a la ciega está bien para maestros de alto nivel, pero el juez de la competencia, el experimentado Miguel Ricardo Sosa Pérez, quedó rebasado por la situación, pues él tampoco podía ver ni los trebejos ni la liza bicolor. Tuvo que confiar en su buena estrella para que no hubiera problemas y así sucedió.

Al término del cuadrangular (las partidas eran de a 15 minutos por jugador para toda la partida),  Obregón y Espinosa empataron en la cima, con dos puntos, seguidos por Navarrete Méndez, en tanto que Huerta Sorís quedó en el cuarto sitio. Eso establece un parámetro confiable del alto nivel de la competencia, pues el director de la Edarays es un especialista en esa modalidad y ha llegado al grado de dar simultáneas de ajedrez relámpago a la ciega.

Para aderezar el evento, se hicieron otras dos competencias, también a la ciega. En la primera se trataba de resolver problemas y en el segundo de seguir mentalmente una partida que dictaba el árbitro hasta la jugada 36 y decir la posición final de cada pieza.

En ambas pruebas, la respuesta colectiva fue correcta, por lo que hubo un empate técnico en la cúspide.

COMUNICADO DE PRENSA DEL COMITÉ ORGANIZADOR 




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