Con la mira en Río 2016

La música, pasión del campeón Gustavo Sánchez

El ingeniero Alfonso Pereira Palomo platica con el campeón paralímpico Gustavo Sánchez Martínez, a quien carga su padre, Gustavo Sánchez Suárez, en donde se construye la alberca de Real Montejo

Gustavo Sánchez Martínez tiene la mira puesta en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro, en Brasil, que es el siguiente peldaño de su meta trazada en cinco juegos de la justa más importante en esa materia en el mundo.

Pero antes tendrá otras competencias en febrero y en mayo de 2014, este último el selectivo para calificar a los Juegos Panamericanos, que se llevarán al cabo en Toronto, Canadá.

Otro objetivo es el Mundial de 2015 que se realizará en Glasgow, Gran Bretaña. Para ello, Gustavo sigue entrenando cuatro horas diarias de lunes a sábado, con un promedio de cinco kilómetros de nado, en los diferentes estilos, libre, pecho, mariposa y dorso, que implican un gasto calórico de 6,000 calorías, contra los 8,000 de ingesta.

“Como de todo, pero procuro comer más proteínas y carbohidratos simples, que es la gasolina para este deporte”, explica.El joven estudia Ingeniería en Sonido, gusto propiciado por su pasión por la música: “Desde niño escucho a Led Zepellin, Queen, Roling Stones y la música me ayuda a relajarme, concentrarme y activarme, por eso utilizo audífonos en las competencias”. “Mi familia es el motor y la música la gasolina que me impulsa”, afirma Gustavo, un fenómeno de la natación, ejemplo a seguir.

En Londres 2012, el atleta, de menos de un metro de estatura, hizo 50 metros libres en 39 segundos. Con 1.93 de estatura, el plusmarquista Michael Pheps implantó récord de 47 segundos en los 100 m. La proporción entre uno y otro ha dado pie a las comparaciones para entender el mérito del multimedallista Gustavo Sánchez.




Volver arriba