Campeones en la miseria

Un sencillo taller, casa de jóvenes con gran potencial

1 / 5


Arriba, Daniel Cuá, medalla de plata en infantil 42 kilos en el selectivo. A la derecha, Juan Jesús Méndez en su entrenamiento en el improvisado, humilde gimnasio de la colonia Pinzón II
Debajo, Daniel Cuá Dzul, Pedro Canché Canul, Gabriela Mabel Canché Ku, Juan Jesús Méndez, José Abán Tax y Ricardo "Richie" Barrera
José Abán Tax, quien obtuvo medalla de oro en la categoría juvenil menor 48 kilos del selectivo estatal de boxeo
Los guantes y manoplas rotos son sólo una de las carencias que los jóvenes boxeadores tienen que pasar para salir adelante. En la imagen, el medallista José Abán Tax con su entrenador Pedro Canché


Todo comenzó cuando Pedro Canché le enseñaba a su hijo algunas técnicas de boxeo. Los jóvenes que pasaban por el taller lo veían y pedían participar. “Don Pedro, déjenos entrenar también “, era la petición.

“Don Pedro” decidió entonces hablar a su compadre Ricardo “Richie” Barrera para empezar estar aventura que tiene mucho de boxística, pero igual mucho para una gran lección de vida.

Un pequeño taller de herrería, en la colonia Pinzón II, en Xcumpich, se convierte por las tardes en un muy humilde gimnasio donde, con guantes rotos, instrumento de pelea hechos de llantas viejas y un ring improvisado con sogas, comienza a gestarse la carrera de varios jóvenes deportistas.

Son sólo algunas de las carencias de estos deportistas, que, de entrada, usan un viejo refrigerador de “locker”.

Eso, empero, es lo de menos. De lo sembrado en ese humilde lugar ya se cosecharon los primeros frutos: José Abán Tax y Daniel Cua Dzul ganaron medallas en el reciente selectivo estatal, rumbo a la Olimpíada Nacional.

“Es todo lo que tenemos, algo sencillo, pero se les da a los muchachos con mucho cariño para que no estén metiéndose en drogas y en banditas”, señaló “Richie” Barrera, quien de boxeo, y también de drogas y alcohol, puede incluso escribir un libro.

Logros obtenidos

En el boxeo, dicen, lo primero que se requiere es tener hambre, no sólo de triunfo, sino hambre de verdad.

Los muchachos del gimnasio de Pinzón II lo saben. Las carencias importaron poco ante los deseos de ser alguien y se prepararon para participar en el selectivo, donde obtuvieron una medalla de oro en juvenil menor 48 kilos y plata en infantil 42 kilos, de manos de Abán Tax y Cua Dzul, respectivamente.

A todo eso, el deporte es una de sus tareas cotidianas, no lo único. Abán nos lo cuenta: “Obtener una medalla es un gran logro personal. Por las mañanas salgo a correr, voy a trabajar en una tortillería, luego voy a entrenar y a la escuela, es un gran esfuerzo el que se hace, pero me gusta”, comenta Abán, quien ve las carencias como un reto más.

Los entrenadores comentan que han solicitado apoyo a las autoridades municipales y estatales, pero no han recibido nada. “Sólo en campañas políticas se acercan a nosotros, nos prometen cosas, como un nuevo gimnasio, hasta mobiliario y material deportivo, y ya después que suben al poder se olvidan del apoyo que se les solicitó y, también, nos ofrecieron”, señala Pedro Canché.

Pero igual les piden orden: disciplina en el boxeo y buenas calificaciones en la escuela. El mensaje es contundente, claro: “sólo de los golpes no se vive”.

“Les pedimos a los jóvenes que nos enseñen sus boletas de calificaciones para saber cómo van. Tienen que superarse para salir adelante, este es un deporte difícil, prueba de ello son las instalaciones que tenemos”, dice Barrera.

Los púgiles, empero, están decididos a salir adelante sin importar por lo que tengan que pasar. Hambre tienen… y no sólo de triunfo.- Miguel Angel Leal Aldaz




Volver arriba