Silverio Ortiz, en otra etapa de su carrera boxística

Se desvincula de "Magallo" Lozada y busca mánager

Silverio Ortiz, atrás, espera la reacción de Iván Pereyra, en la lona

Al paso de los años, Silverio “Chamaco” Ortiz Ley ha aprendido que más vale sólo que mal acompañado, y por eso ahora anda sin mánager, luego de las diferencias que tuvo con Margarito “Magallo” Lozada, con quien ya rompió relaciones.

El sábado pasado, en Cancún, Quintana Roo, el pugilista de Chicxulub Pueblo salió con el brazo en alto en ocho episodios, tras el abandono del lagunero Iván Pereyra, una pelea que no fue la mejor del yucateco.

“Se ganó, pero la pelea no fue lo que se esperaba. Se me complicó la estatura de Pereyra”, admitió el boxeador.

El pelear sin mánager, según él, no le perjudicó, porque lo subió su amigo Max Matamoros. “Todos estos años me han servido para saber lo que tengo que hacer sobre el ring, ya no me asusto. Suelo estar más tranquilo, y por eso pienso que sólo necesito que alguien me lleve mi entrenamiento y vigile mi alimentación, y del resto me encargo yo”.

Pese al pensamiento de que puede solo, Silverio también escucha consejos y por ello el promotor “Pepe” Gómez ya le busca mánager. Las opciones son trabajar en Los Ángeles con Clemente Medina, quien dirige a Sergio “Yeyo” Thompson, o irse a Coahuila con el entrenador de Roberto “Massa” Ortiz.

Sin prisas

La conquista de un título mundial es un aspecto que no le apura, porque sabe que tarde o temprano le llegará esa oportunidad.

Al hablar del tema del “Magallo”, con quien tuvo un repunte en su carrera profesional, comentó que se rompieron las relaciones luego de que su anterior mentor intentó hacer válido un contrato por cinco años, el cual nunca firmó. “Un día me dijo que tenía que firmar un papel en el que decía que trabajaríamos tres años más porque se había acabado el contrato. Le comenté que mi deseo era que firmaran pelea tras pelea, o quizá hasta por un año”, expresó.

Luego de eso, Lozada acudió a la Comisión de Boxeo de Mérida para que le hagan válido un contrato por cinco años con él, el cual Ortiz nunca le firmó. “Tenía el papel firmado por mí, incluso con dos testigos”.

Ortiz Ley tiene confianza en que todo le saldrá bien, ya que ha trabajado duro.- Hérbert O. Martínez Fuente




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