Sin bateo, no se llegará muy lejos

2_150414p2turnoalbatephoto01

Turno al bate

Por Gaspar Silveira Malaver

Varias personas me han preguntado: ¿No que los Leones armaron uno de sus mejores equipos en los últimos años?

En el papel, eso no tiene lugar a duda. Los Leones de 2014 son, hombre por hombre, mejores casi en todos los los renglones. El equipo que armaron en esta primera temporada de los hermanos Arellano Hernández es considerado por los expertos como uno de los equipos a vencer. Algunos le llamaron incluso “trabuco”.

Pero pues luego de 11 partidos, queda comprobado, una vez más, que no gana el equipo de nombres, sino el que hace las cosas bien en el terreno de juego.

Y sí, pese a la marca de 3-8, en lo particular sigo pensando en que los Leones tienen un buen equipo, mejor que en muchos años.

¿Qué pasa entonces?

Una de las cosas que más disfruté en la semana con los Leones fue terminar de ver el último partido de la serie entre los aficionados de butaca alta. Como bien dijo un fanático: “Aquí estamos los que costeamos al equipo, los que pagamos boleto”. Mueres de risa entre tantas cosas que ves y escuchas en esa zona.

Bueno, volvamos a la pregunta: allí escuchas muchas explicaciones que dan. Todos quieren ser mánager.

No culpan al mánager Matías Carrillo. Al fin y al cabo, él no juega, sólo dirige.

Culpan, sí, a los bateadores. Son los que, en opinión de la mayoría, no están dando el ancho. Y si vemos las estadísticas que aparecen junto a estas líneas, esa es precisamente la causa de las ocho derrotas hasta ahora.

Nuestro líder productor es Roberto Saucedo, quien empero, sólo tiene siete remolques, pero batea apenas sobre .200 de porcentaje.

¿Y Carlos Valencia? Pues todos queremos que el “Chapis” batee como con los Diablos, pero nada… El sonorense no llega ni a .150, se nota desesperado, tomando turnos de una o dos pitcheadas.

Mejor revise las estadísticas y saque sus conclusiones. Pero no creo que sea muy distinta: es el bateo.

El pitcheo, salvo en dos partidos, tuvo actuaciones a la altura en la estadía de seis juegos ante Oaxaca y Puebla. Hoy, con un poco más de bateo y suerte, estaríamos hablando de una marca mucho mejor que la que aparece en la tabla de posiciones. Insisto en que, si llegan los Leones a la séptima con ventaja, es partido ganado con el tridente que forman Navarro, Gómez y Vizcaíno.

El problema es llegar a esa entrada ganando. Los abridores mantuvieron al equipo en la pelea, pero los bateadores no respondieron. Si Gil Velázquez (calidad de refuerzo) y Edson García (novato que crece) no respondían, los demás no lo hacían.

Y termino esta visita a la caja de bateo con un aplauso a la afición yucateca. Aunque los resultados son negativos, muy buenas entradas en el fin de semana ante Puebla.

Que si son muchas cortesías o no sé qué más cosas digan, pero fue la gente al Kukulcán y consumió enormidades. En el negocio del béisbol no sólo gana el equipo en el terreno de juego.




Volver arriba