Otra cacería de Leones

Apalean a Durbin y debuta bien el joven Rodríguez

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Eder Salcedo es felicitado tras su jonrón con casa llena. A la izquierda, el debut del yucateco Manuel Rodríguez, encargado de cerrar por los melenudos
Uno de los robos de base que logró el delfín Gilberto Mejía ayer en el Parque Kukulcán. El torpedero león Gil Velázquez lo tocó demasiado tarde


Dos pítchers tuvieron debuts increíblemente opuestos en la noche de pesadilla de los Leones en el Kukulcán.

Abrió J.D. Durbin, un ex Grandes Ligas que llegó totalmente fuera de forma, y apenas lanzó una entrada. Cerró Manuel Rodríguez, un jovencito de 18 años que se vio en la loma sereno, pero con todos los deseos de comerse al mundo. Aplaudible labor, con todo y quienes dijeron que pudo ser suerte.

Quizá en esos contrastes esté lo que pasa con los Leones. Al menos, después de ver lo escandaloso que resultó el partido que perdieron 11-2 ante los Delfines, su quinta derrota consecutiva.

¿Cinco derrotas seguidas de un equipo que, poco antes, había ganado cinco duelos en seguidilla? Algo está mal allí. Durbin tuvo un estreno muy lamentable, nada acorde con lo que debe de ser un refuerzo. Se fue a las regaderas con siete carreras limpias, tres hits y cuatro bases, sacando apenas una entrada. El que llegó por Mike Bianucci pues en realidad no se mostró superior al “Pizzero” que dio más pena que gloria como integrante de un equipo que no encuentra la fórmula para poder ganar.

Recordamos un domingo reciente en que los Leones perdían 12-0 en la segunda entrada. Eran unos melenudos que venían de ganar cinco partidos seguidos. Los de anoche, eran unos Leones con cuatro derrotas en fila.

Anoche no reaccionaron como aquella vez que mantuvieron animados a siete mil espectadores. Anoche perdieron desde antes de la primera entrada.

Eder Salcedo se encargó de darles con todo. El ex león, aplaudido por su esposa Teté en las butacas, disparó bambinazo con la casa llena ante un sorprendido Durbin, para poner el score 5-0.

Era suficiente.

Esta vez los Leones no regresarían, ni intentarían regresar. Quedaron sepultados desde ese episodio fatídico.

La fugaz, negativa salida de Durbin obligó al piloto Orlando Sánchez a jalar del dógout a Francisco Félix, desperdiciando a un abridor, pues ya desde entonces era una causa perdida. Félix lanzó cuatro y dos tercios, con ocho hits y tres anotaciones.

Los Delfines se aprovecharon de todo. Del débil pitcheo, para atizar 15 hits, con cuatro bambinazos (dos de Salcedo y otros de Eliezer Meza y Rubén Mateo); de la antonía del bateo, para que sus lanzadores caminen tranquilos: Baudel Zambrano puso su marca en 7-0, laborando cinco entradas, con dos carreras, una por jonrón de Carlos Valencia. Del resto, nada bueno salió de la cueva hasta que apareció el joven Rodríguez. Sus amigos jovencitos le escribían saludos en el Facebook mientras él lanzaba desde la loma que todos sueñan con escalar. Le conocen, jugaron con él hasta hace poco en los pueblos y saben de sus aptitudes (dos actos, un hit, una base y un ponche).

Lo mejor: yucateco en un equipo que no tiene eso, la esencia yucateca.

Quizá hoy sea mejor día para los Leones, que tratarán de evitar que los Delfines los barran de nuevo.- Gaspar Silveira Malaver




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