AL BATE Por Gaspar Silveira

EN TURNO

Ayer, mientras muchos imaginaban sus opciones de ir al Juego de Estrellas en Cancún, con los Leones la historia era otra: entrenar en su día de descanso.

¿Les queda de otra?

Orlando Sánchez, viejo zorro en esto de jugar entregados y mentalizados (hizo bicampeón al “ya merito” Saltillo hace poco), convocó a sus peloteros a trabajar luego de una larga gira por el Norte y a una odisea en que se convirtió el regreso a casa desde Aguascalientes.

No les queda de otra. Cansados a no más, a las 5 de la tarde llegaron al Kukulcán.

Y es que, ante su nuevo piloto, los Leones tienen que demostrar que perdieron 21 partidos en el primer mes por culpa del mánager que se fue y no por los pobres resultados que han arrojado ellos en el diamante. A final de cuentas, son los peloteros los que juegan y no el mánager, ni los coaches, ni los directivos.

A Matías Carrillo lo echaron de casa porque era más fácil correr a uno que correr a 28 (o la mayoría de los 28, los que no están rindiendo lo que se esperaba). Es una papa caliente la que tiene en manos Sánchez al tomar las riendas del peor equipo de la Mexicana, fracaso rotundo, hasta ahora, por tener Yucatán a jugadores de valía, estadísticamente hablando, y que están decepcionando a una noble afición.

En la gira, el pitcheo abridor respondió casi en todos los partidos y los bateadores mostraron cierta mejoría. De eso, ni duda cabe. Hay unos cuantos que están respondiendo, pero otros no.

Hoy, como le dijo Orlando Sánchez a Herbert Martínez ayer en el aeropuerto, “es hora de comenzar a ganar ya… Pero ya”. Y sí, a ganar de una vez porque el rival de hoy, los Diablos, puede terminar de hundirlos pese a que estamos comenzando mayo y aún queda largo trecho. Pero igual, ganarle al México puede abrir la ilusión otra vez.




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