AL BATE

Por: Gaspar Silveira

EN TURNO

Ni yo le hayo a cómo escribir derrota tras derrota de los Leones. A veces hasta eso cansa, pero, siendo honesto, confío en que la temporada, si bien no se salve del todo, sí mejorará para Yucatán.

Ahora bien: ¿cómo se logrará que cambie?

Difícil, sin duda.

Ya se movió al equipo, ya se hicieron cambios de mánager, de extranjeros, algunos mexicanos, y la mala racha no se va. Después de aquella mágica semana de 5-1 ante Diablos y Toros, van nueve derrotas, numerosas oportunidades de ganar desperdiciadas, de noches de frustración. Yo siempre decía que “es béisbol y se gana y se pierde”, pero incluso quienes me escucharon esa trillada máxima beisbolera dicen: “No vengas con tu frase…”

Erick Arellano Hernández (es el que siempre da la cara), habló de su hastío y vergüenza por la mala racha. Lo dijo al Diario y lo escribió en su face. Está cansado de ver a su equipo ir ganando y luego terminar perdiendo.

No los defiendo. Los Arellano Hernández hicieron su trabajo al traer a lo que ellos consideraron lo mejor para el equipo (mánager, extranjeros, mexicanos). Mantengo mi postura de que a Yucatán trajeron un equipo que debió ser competitivo, los expertos le llamaron el favorito. En el papel, había gente que debería tener al equipo muy lejos de ese desastroso récord de 14-33 que lo tiene en el sótano. Pero Fonseca no bateó, Reyes lo hace con intermitencias, lejos de lo esperado, y Valencia sencillamente no ha pesado lo que pesaba vestido de diablo.

¿Cambiar a Reyes y Valencia? Quizá sea decisión de ahora o nunca. A mitad del camino, hay que definir qué hacer con los dos.

Lo que falló, falló. Los que brincaron de alegría cuando se fue Matías Carrillo, ¿lo harán ahora con el papel de Orlando Sánchez? Nunca fue culpa del mánager. Los que juegan son otros.



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