Uno, dos, tres… por la adultez
Antonio Alonzo Ruiz (*)
Posiblemente dos de tus grandes expectativas sean envejecer con la mejor calidad de vida posible y, en ese proceso, sentirte comprendido, apoyado y bien cobijado por tu familia y amigos.
Para que logres dichas y maravillosas expectativas, es imprescindible que pongas en práctica dos habilidades sociales. Una es tener sentido de grupo y la otra, es aprender a ser cooperativo, y no está de más recordar, que es la familia el primer campo de aprendizaje y entrenamiento para ambas habilidades.
Recuerda que en tu familia fue donde tuviste el primer encuentro con realidades contradictorias, tales como el error y el acierto o el éxito y el fracaso, las cuales te enseñaron a aceptar las limitaciones humanas, te ayudaron a madurar y te hicieron más comprensivo y humano contigo mismo y con los demás.
Fue también ahí donde te diste cuenta que, para alcanzar adecuadamente ciertas cosas que lograste, no fueron suficientes tus cualidades y esfuerzos individuales, sino que necesitaste de las cualidades y de la cooperación de tu familia y amigos.
Podríamos decir entonces, que el sentido de familia —de grupo— y la actitud de cooperación nacen juntos y se retroalimentan mutuamente. Es decir, sentirte parte de tu familia y de tu grupo te llevará a ser cooperador con ellos, y ser cooperador te permitirá sentirte comprendido, apoyado y bien cobijado por tu familia y amigos. En serio, analízalo.
Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en Envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto GerontológicoAntonio Alonzoaalonzo@crehas.org
