Abrazos y llanto
PETO.— En medio de risas y llantos, familias de esta comunidad recibieron anteayer miércoles a los peregrinos que este año fueron a cumplir su promesa a la Virgen de Guadalupe, y no fue para menos, pues algunos llevaban poco más de un mes sin verse.
Alrededor de las 5 de la tarde se inició la concentración de los antorchistas frente a la capilla de Guadalupe y cerca de media hora después realizaron una peregrinación hacia el atrio de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. También participaron cabalgantes.
Desde que se inicio el recorrido, comenzaron a detonarse cientos de voladores mientras las sirenas sonaban como muestras de alegría.
Detrás de los peregrinos fueron cientos de familias. Otras ya los esperaban en el atrio de la parroquia.
El reencuentro de los antorchistas con familiares fue muy emotivo y las lágrimas de felicidad no se hicieron esperar entre efusivos abrazos y besos.
Entre los mismos antorchistas se abrazaron y saludaron efusivamente mientras compartían anécdotas de su recorrido en honor de la Virgen del Tepeyac.
Después de saludarse con sus familiares y de tomarse fotos, todos entraron a la iglesia para escuchar misa y agradecerles a Dios y a la Virgen por regresar sanos y salvos a casa.
Con esta actividad concluyeron en esta villa los festejos religiosos en honor de la Virgen de Guadalupe, en los que cada año participan cientos de familias de la población.— Miguel Ángel Moo Góngora
