A ponerse en sus sandalias invita el obispo auxiliar

Ponerse en las sandalias de Juan Diego es la petición que el obispo auxiliar de Yucatán, monseñor Pedro Mena Díaz, lanzó a los fieles que se dieron cita a la misa que presidió ayer en el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en el barrio de San Cristóbal.

Explicó que “con toda humildad y sencillez (Juan Diego) estaba yendo a profundizar, es porque también nosotros queremos profundizar en el amor de la Virgen María”.

La celebración reunió a feligreses de todas las edades que desde temprano abarrotaron el templo, construido a finales del siglo XVIII.

Antes de la misa, mucha gente hizo fila para honrar a la imagen de la Virgen, colocada al frente del altar y rodeada de cientos de flores. Varios llegaron con imágenes y otros con ramos.

Algunos llegaron solos y otros en familia, algunos eran jóvenes y otros de la tercera edad. También hubo matrimonios con bebés en brazos vestidos como la Virgen o como Juan Diego.

Fue tanta la gente que, minutos antes de que se iniciara la misa, ya todas las bancas del gran santuario estaban ocupadas y los pasillos lucían abarrotados por gente de pie.

La entrada principal igual comenzó a llenarse, por lo que fue necesario exhortar a los fieles a dejar un espacio para que pudiera entrar el obispo Mena Díaz.

A las 18:10 horas, el obispo apareció ante nutridos aplausos de la gente que al mismo tiempo cantaba “La guadalupana”.

Los ánimos estaban tan a tope que el mismo obispo comentó, al inicio de su mensaje, que no parecía miércoles, sino domingo: “Es nuestro amor a la Virgen lo que va transformando el ambiente de nuestro día”, externó, para luego hacer un recordatorio de lo que llamó el gran acontecimiento que narra el Nican Mopohua: la aparición de la Virgen de Guadalupe en 1531.

Recordó la experiencia de Juan Diego en el cerro del Tepeyac, que cada año la tradición católica celebra el 12 de diciembre.

Ejemplo de servicio

El obispo, quien concelebró la misa con los padres Candelario Jiménez Jiménez y Rigoberto Cruz Araujo, comparó la humildad de Juan Diego con la de María cuando, tras haber recibido el anuncio del ángel de que sería la madre de Dios, va a servir a su prima Isabel, quien se sorprende de que la madre de Dios la sirva.

En otra parte de su homilía, dijo que si uno profundiza en la fe y en las palabras de la Virgen María, que viene como misionera del padre, entonces uno puede experimentar el amor de la Virgen. El obispo señaló que a partir de las apariciones de la Virgen surgió México. “Surgimos nosotros y somos los mestizos que tenemos que vivir lo que San Pablo quería que nosotros vivamos: la humildad y la comunión, el encuentro, el apoyo, la solidaridad”..— Iván Canul Ek

 

De un vistazo

Hermandad

En su mensaje, monseñor Pedro Mena Díaz recordó que María y Juan Diego son el camino a la humildad. “Hoy estamos llamados a que ese encuentro de 1531 se siga repitiendo, que nuestras fiestas guadalupanas nos sigan motivando e impulsando a que vivamos como hermanos”.