Foto: Megamedia

Recuerdos familiares

El cielo está nublado. Las nubes cubrieron el sol. El suelo es mojado, la lluvia recién pasó. Miguel Chávez se encuentra frente a la tumba de su entrañable amigo Víctor de la Vila de Cruz. Destapa dos latas de cerveza clara, una la coloca junto a la tumba de su amigo y él se bebe la otra. Es una acción que realiza desde hace dos años en el Cementerio General: una promesa que le hizo a su compañero.

Ayer se observó a varias personas en el camposanto, los coches ingresaban al lugar y se estacionaban. Sin embargo, no se observó gran afluencia de personas, como en otros años.

El clima era idóneo para esta temporada de nostalgia. El agobiante sol decidió dar tregua para los visitantes. Y la lluvia hizo su aparición, intermitente, por minutos.

La gente visitaba a sus difuntos, les rezaban, cantaban, lloraban. Además de que limpiaron y remozaron las criptas.

Una pareja que visitaba la tumba del padre del hombre, como cada año, indicó que siempre es bueno recordar a los que ya se han adelantado. Ellos le prendieron su veladora y le rezaron. “Es una vieja costumbre que mis padres hacían, nos la enseñaron y yo sigo la tradición”, afirmó él.

Otros lloran frente a las tumbas. Hablaban y decían cosas que no pudieron hacer cuando la persona se encontraba con vida. Se arrepienten de no haberse despedido como hubieran querido.

“Por eso hay que valorar a las personas en vida, si hay problemas arreglarlos, perdonar o pedir perdón. Luego cuando se mueren ya no es lo mismo hacerlo frente a una tumba”, señaló una mujer con ojos llorosos.

En Progreso, 2,000 feligreses se dieron cita ayer al cementerio municipal, donde se ofició una emotiva misa por los fieles difuntos.

Desde las siete de la mañana dio inicio la celebración católica, en la que se destacó la importancia de recordar con amor y cariño a quienes ya se encuentran a un lado de Dios.

Durante el acto de fe decenas de personas no pudieron contener las emociones de recordar a sus familiares y amigos que ya partieron.

Fue una misa que tuvo como característica principal la reflexión y la melancolía. El padre Juan Ismael Sánchez Domenzaín amenizó el ambiente de nostalgia con el mensaje de “que todos los difuntos siempre vivirán en los corazones”.

Al término de la misa los católicos acudieron a las tumbas de sus conocidos para brindar emotivas palabras. En ese sentido, el progreseño Pedro Emmanuel de Atocha Sosa Pérez indicó que el hecho de asistir a un cementerio es un magnífico momento espiritual.

“Se siente muy bien recordar a quienes ya no están con nosotros. Por supuesto que viene la nostalgia, al saber que no están físicamente con uno. Pero lo más importante de todo y el mensaje que quisiera enviar es que siempre vivirán en nuestros corazones”, expuso Pedro Emmanuel.

Por su parte, el señor José Martínez Romo reflexionó sobre el hecho de que todos los seres humanos tienen algo en común: la muerte.

De esta forma, el progreseño dijo que en estas fechas y en los demás días del año se deben conmemorar a quienes no están en el mundo.— Abraham Bote Tun/ Emanuel Verde Narváez

 

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