Ivonne Ortega y Rolando Zapata
Marcelo Pérez Rodríguez (*)
Es muy lamentable que los gobernadores en vez de hacer avanzar a la sociedad en todos los rubros, así como lo prometieron antes de llegar al poder, hagan lo contrario sin importarles el estancamiento o retroceso en lo económico, productividad, salud, educación, democracia, justicia y demás, y se dediquen a vivir los seis años, junto con los colaboradores más cercanos, entre lujos y derroche y a exaltar su imagen, así como engrosar las finanzas del patrimonio familiar.
El problema es que al terminar la administración del gobernante es cuando se escuchan con más intensidad las denuncias de derroche, lujos, mal uso del erario, obras innecesarias y enriquecimiento personal. El silencio cómplice de los diputados al no evaluar ni realizar seguimiento del presupuesto otorgado y gastado, principalmente en el último año de gobierno, así como de los partidos políticos propicia que la autoridad estatal y sus colaboradores hagan de las suyas durante el sexenio.
Rolando gastó mucho en cuidar su imagen y aparentar un gobierno sin problemas y un gobernador preocupado por las cuentas claras, la austeridad y combate a la corrupción. Sólo simulación. El Instituto Mexicano para la Competitividad señaló recientemente que nuestra entidad es uno de los estados reprobados en la información del gasto en 2018, durante el gobierno de Rolando Zapata Bello.
En el apartado “El costo del derroche” del IMCO se señala que en 2017 se gastó en ceremonias oficiales casi lo mismo que en infraestructura: 374.8 millones de pesos en 12 meses en el primer rubro y 390 millones de pesos en el otro. Además, en el gasto administrativo el Poder Ejecutivo informó un gasto de 15.025.3 millones de pesos, un 9.2% más de lo que aprobó el Congreso.
En servicios personales Yucatán ejerció en 2017 un 3.7% más que lo autorizado, pero en servicios generales, que incluyen arrendamiento, comunicación social, viáticos y ceremonias oficiales el gobierno erogó 35.9% más que lo aprobado por los diputados. Y este es el problema, pues los legisladores al no evaluar ni realizar seguimientos, por complicidad o burocracia, los presupuestos de egresos se convierten, en palabras del IMCO: en mera formalidad, en cheques en blanco.
Asimismo, los cuatro analistas del foro sobre las expectativas del nuevo gobierno estatal, organizado por Megamedia, de diversas ideologías y partidos, en una evaluación de la administración anterior reprobaron el trabajo de Rolando Zapata Bello. Dieron argumentos, puntos de vista y ejemplos que muestran que la falta de transparencia y la corrupción fueron los elementos que permearon en las diversas dependencias.
La “buena imagen” y ser “el gobernador mejor evaluado” eran los propósitos de Rolando, buscaba “falsear su figura con el dinero del pueblo, pero, todavía más grave, también de maquillar —o de plano esconder— cifras y datos”, expresó el ex gobernador Patricio Patrón Laviada. Además, señaló que “en el papel aparecen ciertos avances, pero en realidad hubo un enorme retroceso… Una revisión a fondo de esos supuestos logros permitiría advertir que muchos son falsos…”.
Para la consejera electoral María Elena Solís Flores “esa imagen de que todo estaba bien en Yucatán, tan falsa como el feroz ataque a la corrupción”. Y agregó, ante las expectativas de progreso por las grandes empresas en la entidad: “uno sale a las comunidades y hay un gran contraste”.
Para el priista y exlíder cenecista Calderón Cecilio “la pobreza y el hambre siguen estando puntualmente presentes en la mayor parte de la entidad. Alarma ver las cuentas de las enormes inversiones en el campo y comprobar qué es lo que realmente llegó”. Además, señaló que “la inversión de los hospitales lleva aparejado el robo y la corrupción…”.
El doctor Luis Ramírez Carrillo manifestó que existe en el gobierno “una estructura de lavado de dinero que ha servido para legalizar el desvío de recursos en la obra pública, que ha permitido enriquecer a funcionarios con cada carretera, cada escuela, cada Palacio de la Música”.
Éstos son puntos de vista, análisis de lo hecho por el gobierno anterior, reflexiones de lo vivido y visto en esos seis años de cuatro personas de diferentes ideologías. Pero no sólo ellos, sino priistas, ciudadanos, organismos, partidos políticos hablan de los excesos del gobierno de Rolando Zapata Bello.
Si la señora Ivonne Ortega Pacheco, exgobernadora de la entidad, dejó una estela de derroche, lujos y corrupción, Rolando Zapata Bello, cayó en algo similar y hay quienes señalan que el alumno superó a la maestra.
No debe haber borrón y cuenta nueva. Hay que investigar a fondo a estos dos gobiernos que manejaron el erario a su antojo. ¿Cuántas irregularidades saldrán en las diversas dependencias estatales en los meses venideros? ¿Cuántos “aviadores”, familiares de funcionarios y “asesores” aparecerán en las nóminas oficiales y además gozaron de privilegios? ¿Cuántos también ahora al estar rezagados y maltratados por el gobierno rolandista ahora hablarán y denunciarán irregularidades?
Dos gobiernos reprobados que deben ser investigados por el dispendio, opacidad y mal uso del erario. Es necesario castigar a los culpables. Hay un nuevo gobierno que debe cumplir la promesa de luchar contra la corrupción.— Mérida, Yucatán.
marpero53@yahoo.com.mx
Profesor
Si la señora Ivonne Ortega dejó una estela de derroche, lujos y corrupción, hay quienes señalan que Rolando Zapata Bello, el alumno, superó a la maestra
